
La posible destrucción de un importante lote de anticonceptivos financiados por Estados Unidos, actualmente almacenados en Bélgica, ha generado una amplia condena de organizaciones humanitarias y políticos europeos, quienes advierten que esta acción dejaría sin acceso a métodos esenciales a más de 1,4 millones de mujeres en países de África, poniendo en riesgo su salud y vidas.
El lote, valorado en aproximadamente 10 millones de dólares, incluye más de 50.000 dispositivos intrauterinos, cerca de dos millones de dosis de anticonceptivos inyectables y más de dos millones de paquetes de anticonceptivos orales, con fechas de caducidad que se extienden hasta 2031. Los suministros, originalmente destinados a ser distribuidos por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), se encuentran en un limbo desde el cierre de dicha agencia. Aproximadamente el 77% de las existencias estaban asignadas a países como la República Democrática del Congo, Malí, Kenia, Tanzania y Zambia.
Organizaciones como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y MSI Reproductive Choices se han ofrecido públicamente a adquirir, reempacar y redistribuir los suministros sin costo para el gobierno estadounidense, pero sus ofertas han sido rechazadas. Según la Coalición de Suministros de Salud Reproductiva, la no entrega de estas reservas podría derivar en aproximadamente 362.000 embarazos no deseados, 161.000 nacimientos no planificados y 110.000 abortos inseguros.
La decisión ha generado una reacción política en Europa. La eurodiputada francesa Mélissa Camara, del Partido Verde, calificó el plan como parte de una “agenda antiabortista” y ha solicitado la intervención del presidente Emmanuel Macron y de la Comisión Europea para evitar la destrucción. Por su parte, el gobierno belga ha confirmado que está explorando todas las vías posibles con la embajada estadounidense en Bruselas para evitar la incineración, incluyendo una reubicación temporal.
Un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. declaró a finales de julio que las autoridades “todavía están determinando el camino a seguir” respecto a las reservas. Mientras tanto, organizaciones en países receptores como Tanzania y Kenia ya reportan desabastecimientos críticos y déficits de financiamiento en sus programas nacionales de planificación familiar como consecuencia de la interrupción de la ayuda estadounidense.
