
India ha propuesto a México avanzar hacia la firma de un acuerdo comercial preferente con el objetivo de aminorar los efectos de las nuevas tarifas de importación que entrarán en vigor a partir del próximo 1 de enero. La iniciativa fue planteada por el secretario de Comercio indio, Rajesh Agrawal, en conversaciones técnicas con representantes mexicanos, sin que se hayan hecho públicos los detalles específicos de la propuesta. La medida responde a la aprobación reciente de una reforma arancelaria en México que busca elevar las tarifas hasta 50 % para importaciones procedentes de países sin tratados comerciales vigentes, situación que ha provocado inquietud entre sectores exportadores indios.
La posible implementación de estos aranceles amenaza con impactar exportaciones indias a México por un valor cercano a los 2 mil millones de dólares, afectando industrias clave como la automotriz, textil y metalúrgica. En 2024, India exportó al mercado mexicano bienes por un monto superior a 5 mil 700 millones de dólares, con productos como vehículos, autopartes y textiles como protagonistas del intercambio comercial. La reacción de la parte india busca encontrar soluciones que permitan preservar el flujo comercial bilateral frente a cambios en las políticas arancelarias mexicanas.
Las autoridades mexicanas defienden las reformas a la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación como un instrumento para fortalecer la producción local y corregir desequilibrios comerciales, además de alinearse con estrategias regionales ante la revisión de acuerdos comerciales como el T-MEC. Sin embargo, la decisión ha generado preocupación entre empresas y gobiernos de países sin acuerdos preferenciales, que buscan reducir barreras y asegurar acceso a mercados estratégicos, como es el caso de India.
Los esfuerzos diplomáticos entre México e India continúan, con un enfoque en concretar diálogos que permitan llegar a un entendimiento mutuamente beneficioso. La propuesta de un acuerdo comercial preferente se perfila como una alternativa para mitigar posibles pérdidas y fomentar un entorno de cooperación económica más estable, mientras se ajustan las políticas comerciales internas de cada país para responder a las dinámicas globales y regionales del comercio internacional.
