La Cámara de Diputados de Brasil aprobó la destitución de un hijo del expresidente Jair Bolsonaro, así como de un exjefe de inteligencia, tras una votación que se dio en medio de investigaciones por presuntas irregularidades en el ejercicio de sus funciones. La decisión representa un nuevo episodio en la reconfiguración política posterior al cambio de gobierno.

Legisladores argumentaron que existían elementos suficientes para retirar a ambos funcionarios de sus cargos, al considerar que sus actuaciones comprometieron el funcionamiento institucional y el respeto a la legalidad. El proceso legislativo estuvo marcado por debates intensos entre bancadas oficialistas y opositoras.

Desde sectores afines al bolsonarismo se cuestionó la resolución, señalando motivaciones políticas detrás de la destitución. En contraste, representantes del bloque gobernante defendieron la medida como un paso necesario para fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas en el país.

La decisión se suma a una serie de acciones emprendidas por el Congreso brasileño en el contexto de investigaciones sobre presuntos abusos de poder y uso indebido de recursos públicos durante administraciones anteriores.