Con una representación del Juego de Pelota, se conmemoraron los 45 años del inicio de las investigaciones arqueológicas en la zona conocida como Los Cerritos de Tepatlaxco, ubicada en este municipio. El evento, realizado el domingo 21 de diciembre, tuvo como objetivo difundir el legado cultural de este importante asentamiento prehispánico.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la zona arqueológica, también llamada San Cristóbal Tepatlaxco, estuvo habitada entre los años 300 a.C. y 600 d.C. y está considerada un centro ceremonial fortificado de influencia olmeca. Su nombre proviene del náhuatl y significa “en el juego de pelota del palacio”, lo que refleja la importancia ritual de este espacio.

Características del sitio arqueológico

El sitio se localiza a dos kilómetros de San Martín Texmelucan, en la falda suroeste del cerro Totolqueme y a menos de un kilómetro al norte del río Atoyac. Cuenta con nueve basamentos piramidales, cuyas alturas oscilan entre 2.5 y 9 metros. Por su ubicación en la orilla de barrancas, estas estructuras aparentan una mayor elevación.

A lo largo de más de cuatro décadas de trabajo, las investigaciones han permitido identificar cuatro montículos principales y recuperar miles de piezas arqueológicas. Estos hallazgos han aportado información valiosa sobre el desarrollo cultural, político y religioso de las civilizaciones que ocuparon la región.

Importancia histórica y llamado a la preservación

Durante la conmemoración, especialistas enfatizaron que, tras 45 años de estudios continuos, Los Cerritos de Tepatlaxco sigue siendo un sitio clave para comprender la historia prehispánica de Puebla. Subrayaron la relevancia de este patrimonio cultural para la identidad de la región e hicieron un llamado a la preservación y respeto del área, la cual enfrenta retos de conservación y protección.

La representación del Juego de Pelota buscó acercar a la comunidad local y a los asistentes a las tradiciones ancestrales, recordando el profundo significado ritual y social que esta práctica tenía en las culturas mesoamericanas. El evento reforzó la importancia de la divulgación histórica como herramienta para valorar y proteger el patrimonio arqueológico nacional.