
La crisis social derivada de la eliminación de los subsidios a los combustibles en Bolivia escaló este lunes 29 de diciembre con el inicio de una huelga de hambre por parte de un grupo de dirigentes sindicales y amas de casa. La medida de protesta se lleva a cabo en la sede de la Federación de Mineros en La Paz y busca presionar al gobierno del presidente Rodrigo Paz para que derogue el decreto 5503, que desmontó las subvenciones vigentes durante casi 20 años.
El decreto, emitido el 18 de diciembre, provocó que el precio de los combustibles se duplicara de la noche a la mañana. El litro de gasolina subió de 0.53 a 1 dólar, mientras que el diésel pasó de 0.53 a 1.4 dólares, impactando directamente el costo de vida. Miriam Huarina, una de las huelguistas, declaró que el precio de un plato de comida en mercados populares ya subió de 15 a 22 bolivianos, ilustrando el efecto inmediato en la canasta básica.
La huelga de hambre se suma a una huelga indefinida convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) desde la semana pasada, que incluye a sectores como mineros estatales y maestros. Sin embargo, como reportan medios, otros gremios como transportistas y la mayoría de los mineros cooperativistas han depuesto sus protestas tras lograr acuerdos con el gobierno, que incluyen compensaciones y el mantenimiento de tarifas preferenciales para el sector transporte.
El presidente Paz ha defendido la medida como una necesidad económica urgente, argumentando que el esquema de subsidios heredado de los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce (que implicaba importar combustibles a precio internacional para venderlos internamente con pérdida) agotó las reservas internacionales y alimentó el contrabando y la corrupción. El gobierno acompaña la medida con incrementos salariales, como el alza del salario mínimo de 2,750 a 3,300 bolivianos, y bonos sociales.
El diálogo entre la COB y el gobierno está actualmente estancado, ya que la central sindical exige la abrogación del decreto como condición previa para negociar, una petición que el ejecutivo ha descartado. Las protestas, que incluyen marchas diarias en La Paz, continuarán según los dirigentes, incluso durante las fiestas de fin de año.
