Los pronósticos para el mercado laboral formal en Puebla para el año 2026 son moderadamente pesimistas, anticipando un estancamiento o incluso una leve contracción en la generación de empleo. Esta perspectiva es compartida por especialistas locales, quienes atribuyen el escenario a una combinación de factores de incertidumbre tanto a nivel internacional como interno.

Según el análisis del director de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Juan Alberto Vázquez Muñoz, el principal foco de riesgo se ubica en el contexto internacional, específicamente en la falta de claridad sobre las políticas comerciales de Estados Unidos. La posibilidad de la imposición de nuevos aranceles y las revisiones previstas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) están generando cautela entre los inversionistas, limitando los planes de expansión de empresas establecidas y la llegada de nuevas inversiones, factores clave para la creación de empleos formales.

A este escenario externo se suma un factor interno relevante: el incremento del salario mínimo general en un 13% para 2026. Si bien el ajuste no impacta directamente a todos los trabajadores, representa un aumento en los costos laborales para las empresas. En un entorno económico de bajo crecimiento, esta presión puede traducirse en una menor contratación o en la optimización de plantillas existentes.

La vulnerabilidad de Puebla, como señala el especialista, radica en que su economía está estrechamente vinculada al sector externo, particularmente a través de la manufactura y la industria automotriz. Esta dependencia hace que los efectos de la incertidumbre global se resientan con mayor intensidad en comparación con otras entidades federativas del país.

Contexto: Un 2025 Débil
Estas proyecciones para 2026 se dan tras un año 2025 que ya mostró señales de debilitamiento en el mercado laboral poblano. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el periodo de enero a noviembre de 2025, Puebla generó únicamente 11,350 empleos formales, la cifra más baja desde el año 2020, cuando la pandemia provocó una pérdida neta de puestos de trabajo.

Paralelamente, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican un crecimiento de la informalidad laboral. En los primeros nueve meses de 2025, se generaron aproximadamente 24,064 empleos informales en la entidad, lo que refleja un desplazamiento de trabajadores hacia ocupaciones más precarias, sin acceso a seguridad social ni prestaciones de ley, deteriorando la calidad del empleo en general.

Frente a este panorama, el análisis académico sugiere la necesidad de impulsar con mayor decisión la creación de cadenas productivas domésticas y el fortalecimiento de la industria nacional. Esta estrategia buscaría reducir la dependencia excesiva del sector externo y sentar las bases para una generación de empleo formal más sólida y resiliente en el mediano y largo plazo.