Si prendiste la tele esta semana, seguro pensaste que estabas viendo el estreno de la nueva película de Misión Imposible o una de esas cintas de acción dirigidas por Michael Bay donde todo explota. Pero no, eran las noticias. Estados Unidos decidió que ya había visto suficiente del “villano” de la película en Venezuela, Nicolás Maduro, y mandó a sus dobles de acción a sacarlo del set.

En Hollywood, cuando el héroe gana, salen los créditos y todos se van felices a cenar. Pero en la economía real, cuando se acaba la película, es cuando empiezan los problemas de verdad, y a México le toca jugar un papel secundario que nos puede salir muy caro.

Aquí te cuento la trama de esta “película” y por qué deberías cuidar tu cartera… Imagínate que Pemex ha sido el actor principal vendiéndole “petróleo pesado” a las refinerías de Texas porque el otro actor que sabía hacer ese papel (Venezuela) estaba vetado de Hollywood (sancionado).

Ahora que Estados Unidos tomó el control, van a querer “rehabilitar” a la estrella caída. Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Si los gringos le inyectan dinero y tecnología, Venezuela va a regresar a la escena a vender su petróleo.

¿El problema para México? Que van a competir por el mismo papel que nosotros. Si hay más oferta, el precio podría bajar, o peor, podrían comprarnos menos a nosotros para comprarle a su “nuevo proyecto”.

Toda superproducción necesita miles de extras. En este caso, el caos que puede armarse en Venezuela mientras ponen orden va a hacer que mucha gente diga: “Yo mejor me voy”. Como somos el vecino de abajo de Estados Unidos, somos la sala de espera. Si se viene una ola de gente huyendo de la inestabilidad temporal, a nosotros nos toca poner la casa, la comida y la logística. Eso cuesta lana, mucha lana, y pone presión en nuestras ciudades fronterizas.

Donald Trump se siente ahorita como el director de cine que acaba de ganar un Oscar…Invencible. Cuando el vecino del norte anda en modo “Rambo”, se pone más exigente. En 2026 nos toca revisar nuestro tratado de libre comercio (el T-MEC). Con la adrenalina de la intervención en Venezuela, es probable que lleguen a la mesa de negociación golpeando fuerte y exigiendo más condiciones. México tendrá que ser muy inteligente para no dejarse intimidar por el “director” gritón.

Nuestros gobernantes no deben ponerse de “Superheroes a salvar a los inocentes comunistas”, porque en una de esas terminamos en el bando equivocado.

A los inversionistas no les gustan las películas de terror ni de suspenso; les gustan las comedias Chick flick románticas y predecibles. Cuando ven tanques y aviones en el Caribe, se ponen nerviosos y corren a comprar dólares para protegerse. Es el clásico “susto” financiero. El dólar podría subir de precio temporalmente (el famoso “superpeso” podría perder fuerza). Si el dólar sube, las cosas importadas nos cuestan más.

No todo es tragedia. Si Venezuela se arregla rápido y su economía crece, los mexicanos podemos venderles muchas cosas (comida, manufactura, hasta telenovelas). Podría ser un gran cliente en el futuro.

Pero por ahora, la película está en la parte de las explosiones. Y como dicen en el cine: “Corten y queda”. El problema es que aquí, lo que “queda”, son las cuentas por pagar.