El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, realizó una serie de declaraciones donde situó los centros financieros y de operación del narcotráfico fuera de las fronteras de su país, apuntando directamente a ciudades como Miami y Dubái, y criticó el impacto desigual de la guerra contra las drogas.

La cita textual del mandatario

“Los narcos viven en Dubái y en Miami y por ahí los cazamos en algunas ciudades de Colombia y son de todos los países del mundo y no colombianos en su mayoría porque aquí nos quedamos con el pecado y sin el género. Los dólares dolorosos, olorosos y putrefactos se mueven en la Banca Mundial y no en la Banca de Colombia y aquí no entran los dólares pero si la sangre y las armas con las que nos seguimos matando entre nosotros como pendejos. Mientras los otros se enriquecen y viven a sus anchas entre modelos en yates junto a la ciudad de Dubái a donde no llega un solo policía a capturarlos. Aquí tenemos que ver a diario a la policía tratando de que los gringos no metan más coca a su cabeza y no nos agradecen pero no importa porque sabemos que esas grandes ligas mataron a muchísimos colombianos y son capaces de destruir a la policía, el Ejército, el Congreso de la República y los ministerios y hasta la misma presidencia solo poniendo fajos de billete en los escritorios. Y por eso la mayor acción de la contrainteligencia policial no es como ver cómo se le ponen zancadillas a tal general incómodo (Nicolás Maduro) porque denuncia o a tal ministro sino que al contrario debe ser perseguir a fondo a todo oficial que ensucie su uniforme su alma y su corazón y no pueda mirar de frente a su familia”.

Un discurso en línea con su política exterior y de seguridad

Estas declaraciones refuerzan la postura crítica que el gobierno de Petro ha mantenido hacia la tradicional guerra contra las drogas, promovida durante décadas por Estados Unidos. Su administración ha abogado por un cambio de paradigma, enfocándose más en la persecución de las estructuras financieras del narcotráfico, la protección ambiental y un enfoque de seguridad humana, en contraste con las estrategias basadas predominantemente en la erradicación forzada y la confrontación militar.

El mensaje subraya una visión donde el problema del narcotráfico se describe como global, con centros de poder y disfrute del capital en el primer mundo, mientras que las consecuencias más violentas y sociales recaen desproporcionadamente sobre países como Colombia.

Un llamado a la integridad interna

Más allá de la crítica externa, el presidente cerró su intervención con un firme llamado a la pureza institucional. Al señalar que la “mayor acción de la contrainteligencia” debe ser perseguir a los oficiales corruptos, Petro pone el foco en la corrupción como un cáncer interno que facilita el poder del narcotráfico, vinculando la moral interna de las fuerzas de seguridad con la efectividad de la lucha contra este flagelo.