En un mensaje a la nación de tono firme y confrontacional, el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, señaló directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el instigador de las protestas que conmocionan al país y pronosticó una “caída inminente” del mandatario estadounidense. En sus primeras declaraciones públicas desde el inicio de la ola de manifestaciones el 3 de enero, Jamenei acusó a los manifestantes de ser “vándalos y descerebrados” que actúan para “complacer” a Washington.

El discurso, emitido por la radiotelevisión estatal IRIB, llega en un momento de máxima tensión. Las protestas, que comenzaron hace casi dos semanas por el deterioro económico y la alta inflación, han derivado en las mayores manifestaciones desde las de 2022. Según la ONG Iran Human Rights, con sede en Oslo, al menos 45 personas, entre ellas ocho niños, han perdido la vida. Las autoridades iraníes han respondido con un corte casi total de internet a nivel nacional, una medida que organizaciones de derechos humanos asocian con intentos de reprimir la disidencia y ocultar la violencia.

Acusaciones de interferencia extranjera y referencias históricas

Jamenei fundamentó su acusación contra Trump en los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, que según medios estatales dejaron más de un millar de víctimas. “Sus manos están manchadas con la sangre de más de mil iraníes”, declaró. El líder supremo argumentó que un hombre que ordena ataques y luego afirma apoyar al pueblo iraní solo busca engañar a un “grupo de descerebrados.

La retórica de Jamenei buscó enmarcar el descontento interno como una conspiración externa, negando las raíces económicas de las protestas. “Una vez que estás al servicio de los extranjeros, la nación te dará la espalda”, advirtió, asegurando que la República Islámica “no dará ni un paso atrás” frente a lo que calificó de “sabotaje. Esta narrativa se vio reforzada por las amenazas públicas de Trump, quien en varias ocasiones advirtió que Estados Unidos “golpearía muy duro” a Irán si las autoridades “empezaban a matar manifestantes”.

El líder iraní también trazó un paralelismo histórico, prediciendo que Trump sería “derrocado desde la cumbre de su arrogancia”, al igual que la dinastía Pahlavi en 1979. Esta referencia no es casual, ya que gran parte de la desconfianza iraní hacia Washington se remonta al golpe de Estado de 1953, orquestado por la CIA y el MI6 británico, que derrocó al primer ministro democráticamente electo Mohammad Mossadegh. Aquel evento, que Hillary Clinton llegó a reconocer en 2011 como un motivo de “arrepentimiento” para Estados Unidos, consolidó el poder del Sha y sentó las bases para la Revolución Islámica.

Contexto de las protestas y reacciones internacionales

Las movilizaciones actuales estallaron inicialmente entre comerciantes de Teherán afectados por el desplome de la moneda nacional y una inflación superior al 42%. Rápidamente se extendieron a otras ciudades, con manifestantes coreando consignas como “Muerte al dictador” y atacando símbolos del Estado, como sucursales bancarias y edificios gubernamentales. La respuesta de las autoridades ha incluido, además del bloqueo de internet, una fuerte presencia de fuerzas de seguridad y cientos de detenciones, estimadas en más de 2.000 personas.

La amenaza de intervención estadounidense ha encontrado divisiones incluso dentro de la política de Estados Unidos. Mientras algunos congresistas republicanos cercanos a Trump lo apoyaron, otras figuras, como la representante Marjorie Taylor Greene, criticaron la posibilidad de una nueva guerra. En Irán, las advertencias de Trump fueron rechazadas de plano por el establishment. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, declaró que cualquier acción convertiría todas las bases estadounidenses en la región en “objetivos legítimos”.

Mientras el gobierno del presidente Masoud Pezeshkian ha expresado cierta voluntad de escuchar las “demandas legítimas”, el tono del Líder Supremo deja claro que la jerarquía clerical no está dispuesta a hacer concesiones. Al responsabilizar a Trump y tachar de mercenarios a los manifestantes, Jamenei apuesta por una línea dura de confrontación, preparando el terreno para una posible escalada en la represión interna y en la ya tensa confrontación con Washington.