
Una coalición de más de 525 organizaciones protectoras de animales ha convocado una manifestación internacional simultánea para el próximo domingo 1 de febrero de 2026, bajo el lema #NoALaCaza1F. El objetivo central de la protesta es exigir la prohibición de la caza con perros, especialmente la caza de liebre con galgo y otras modalidades cinegéticas que, según los convocantes, causan el abandono, maltrato y muerte de miles de animales cada año.
La movilización, que se presenta como una continuación y amplificación de las protestas realizadas en años anteriores, está llamada a ser una de las mayores coordinadas a nivel europeo en defensa del bienestar animal. Los actos principales están programados para las 12:00 horas en la península ibérica y las 11:00 horas en las Islas Canarias, con réplicas en decenas de ciudades de Europa y América.
Un llamamiento trasnacional con epicentro en España
La convocatoria, difundida masivamente a través de redes sociales y portales de las entidades organizadoras, ha logrado la adhesión formal de centenares de colectivos. Entre las ciudades españolas que ya han confirmado punto de concentración se encuentran Madrid (Plaza del Callao), Barcelona (Arc de Triomf), Valencia (Plaza de Tetuán), Sevilla (Prado de San Sebastián), Bilbao (Plaza Moyua), Zaragoza (Plaza de Basilio Paraíso) y muchas otras capitales de provincia y localidades.
El carácter internacional del evento es uno de sus sellos distintivos. Se han organizado marchas paralelas en capitales europeas como Londres (Reino Unido), Viena (Austria), París (Francia), Berlín y Múnich (Alemania), Roma y Milán (Italia), Varsovia (Polonia) y Zúrich (Suiza), entre otras. También se esperan concentraciones de apoyo en ciudades de México y Argentina, lo que refleja la globalización del movimiento animalista.
Las demandas centrales de la protesta
Los organizadores, agrupados en plataformas como la Plataforma NAC (No a la Caza con Perros), argumentan que la caza con galgos y otras razas genera un “ciclo de crueldad” que va más allá de la actividad cinegética en sí. Sus principales exigencias son:
- Prohibición total de la caza con perros en todas sus modalidades, considerada una práctica “arcaica y cruel”.
- Reconocimiento legal específico del maltrato y abandono asociado a la caza como un delito de especial gravedad.
- Fin de las subvenciones públicas a federaciones y clubes de caza, y reorientación de esos fondos hacia el rescate y protección animal.
- Promoción de alternativas económicas en las zonas rurales que dependen de la caza, fomentando el ecoturismo y la observación de fauna.
La protesta también busca ser un homenaje y una voz para lo que denominan las “Víctimas de la Caza”: perros galgos, podencos y otras razas que son abandonados, ahorcados, tirados a pozos o sacrificados una vez finalizada la temporada de caza. Las asociaciones denuncian que, pese a la existencia de leyes de protección animal en varias comunidades autónomas españolas, la aplicación es laxa y no logra atajar el problema de raíz.
Un debate social y político en auge
Esta manifestación se enmarca en un intenso debate nacional e internacional sobre los límites éticos de las tradiciones y los derechos de los animales. En los últimos años, parlamentos autonómicos como el de Cataluña han aprobado leyes que restringen severamente la caza con perros, mientras que en otras regiones los intentos legales similares han encontrado una fuerte oposición de los lobbies cinegéticos.
La convocatoria del 1F busca presionar a los gobiernos autonómicos y al Gobierno de España para que avancen en una legislación estatal uniforme y restrictiva. Los organizadores prometen una asistencia masiva y pacífica, animando a los participantes a llevar pancartas, pañuelos verdes (color que identifica al movimiento) y fotografías de animales víctimas de la caza.
