
En una rotunda declaración de respaldo, la República Popular China reafirmó este lunes su apoyo inquebrantable a la soberanía y seguridad nacional de Cuba, instando a Estados Unidos a poner fin inmediato a su bloqueo económico y a las nuevas amenazas vertidas por el presidente Donald Trump. La postura fue expresada por la portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, durante una rueda de prensa, marcando una clara alineación diplomática con la isla caribeña en un momento de creciente tensión regional.
El pronunciamiento surge como respuesta directa a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien recientemente amenazó con dejar a Cuba “sin productos ni dinero de Venezuela” y reiteró advertencias de un posible ataque directo. Estas amenazas se producen en un contexto de mayor presión de Washington sobre Venezuela, que recientemente sufrió una intervención militar estadounidense para capturar a su presidente, Nicolás Maduro.
Respuesta Diplomática China y Contexto Bilateral
Ante una consulta de Prensa Latina, la portavoz Mao Ning dejó clara la postura de su gobierno: «Instamos una vez más a Estados Unidos a que ponga fin de inmediato al bloqueo, las sanciones y cualquier forma de medidas coercitivas contra Cuba, ya que ello redundaría en beneficio de la paz y la estabilidad regionales». El enfoque chino enfatiza los principios de no injerencia en asuntos internos y respeto a la soberanía.
La relación entre China y Cuba, que celebra este año su 65 aniversario de relaciones diplomáticas, es profunda y estratégica. No en vano, Cuba fue el primer país de América Latina en establecer una “comunidad de futuro compartido” con Beijing, un marco de cooperación integral. Este apoyo se enmarca en una política exterior china que busca profundizar lazos con América Latina, basada en lo que Pekín describe como respeto mutuo y beneficio recíproco.
Un Bloqueo Sostenido y su Impacto
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos sobre Cuba, impuesto en la década de 1960, ha sido condenado de manera casi unánime por la comunidad internacional. En la última votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, 184 países votaron a favor de poner fin al bloqueo, mientras que solo Estados Unidos e Israel se opusieron.
El impacto de esta política es devastador. Según cálculos de la Cancillería cubana, entre abril de 2019 y diciembre de 2020, el bloqueo causó daños por 9,157 millones de dólares. Las pérdidas acumuladas a lo largo de más de seis décadas superan los 150,000 millones de dólares, equivalentes a casi dos años completos del Producto Interno Bruto (PIB) anual de la isla. A estas medidas se suma la inclusión arbitraria de Cuba en la lista estadounidense de “Estados patrocinadores del terrorismo”, un señalamiento que la diplomacia cubana rechaza enérgicamente.
Crisis Regional y Preocupación Internacional
La situación se agrava por la crisis en Venezuela, país que ha sido un socio económico clave para Cuba. La portavoz Mao Ning también se refirió a este tema, subrayando que las naciones latinoamericanas son “Estados soberanos e independientes con derecho a elegir de forma independiente a sus socios”. Reiteró que, independientemente de cómo evolucione la situación, China continuará profundizando la cooperación práctica con Venezuela y la región.
La intervención estadounidense en Venezuela ha generado una profunda preocupación y condena en América Latina, revitalizando viejos temores sobre la injerencia extranjera[citation:]. Diversos actores, desde organizaciones religiosas hasta movimientos sociales y gobiernos, han expresado su rechazo a las acciones unilaterales.
Conclusión
El firme respaldo de China a Cuba representa un contrapeso diplomático significativo en un momento de alta volatilidad para América Latina y el Caribe. Mientras Estados Unidos intensifica su presión sobre los gobiernos de La Habana y Caracas, la alianza con Beijing ofrece a Cuba un respaldo estratégico y moral, reafirmando el principio de la autodeterminación de los pueblos. La crisis actual no solo pone a prueba la resistencia cubana, sino que también redefine los alineamientos geopolíticos en el hemisferio occidental, con China consolidando su papel como un actor clave dispuesto a desafiar la influencia tradicional de Washington en la región.
