La tregua en vigor desde octubre de 2025 no ha logrado detener la violencia mortal contra los niños en Gaza. UNICEF informa que más de 100 menores han muerto desde que comenzó el alto el fuego, un promedio de un niño fallecido cada día durante este periodo. Este dato, proporcionado por el portavoz de UNICEF James Elder desde la misma Ciudad de Gaza, expone la profundidad de la crisis humanitaria que continúa en el territorio palestino a pesar de la reducción de los combates a gran escala.

El Ministerio de Salud de Gaza, encargado del registro de víctimas, eleva la cifra total de fallecidos desde la tregua a 442 personas, de las cuales 165 serían menores de edad. Estas muertes se suman a un balance total devastador que supera las 70,000 personas fallecidas en Gaza desde el inicio de la guerra en octubre de 2023. El impacto en la infancia ha sido catastrófico: según el Ministerio de Salud gazatí, más de 20,000 niños han muerto desde el comienzo del conflicto.

Una violencia persistente en medio del “alto el fuego”

Las declaraciones de los portavoces humanitarios reflejan una realidad alejada de una paz efectiva. “La supervivencia sigue siendo condicional”, advirtió el portavoz de UNICEF, James Elder, quien señaló que “aunque los bombardeos y los tiroteos se han ralentizado, se han reducido durante el alto el fuego, no han parado”.

Las causas de las muertes infantiles documentadas por UNICEF incluyen un amplio espectro de violencia militar: bombardeos aéreos, ataques con drones (incluidos drones suicidas), disparos de tanques y munición real. La agencia de la ONU aclara que el número real de víctimas “probablemente sea mayor”, ya que sus cifras solo incluyen los casos de los que han podido obtener información verificada.

Los ataques continúan ocurriendo. Como ejemplo, el pasado lunes 12 de enero, un dron israelí bombardeó a un grupo de palestinos en el sur de la ciudad de Jan Yunis, matando a tres personas. El ejército israelí justifica estas acciones alegando que se dirigen contra “milicianos” en zonas de exclusión.

Una crisis humanitaria multidimensional

La violencia directa es solo una faceta de la emergencia que enfrenta la población de Gaza, donde casi el 80% de los edificios han sido destruidos o dañados por el conflicto. La llegada del invierno ha agravado exponencialmente las condiciones de vida, especialmente para los más de un millón de desplazados que viven en campamentos improvisados.

El director del departamento informático del Ministerio de Salud de Gaza, Zaher Al-Wahidi, reportó que solo en lo que va de 2026, siete niños han muerto por hipotermia. Testimonios recogidos por la ONU describen a familias viviendo en tiendas de campaña inundadas por las lluvias invernales, sin acceso fiable a agua, electricidad o atención médica.

La inseguridad alimentaria es otra amenaza mortal. Aunque la entrada de ayuda humanitaria y productos comerciales ha aumentado desde la tregua, organizaciones internacionales estiman que 1.6 millones de personas en Gaza (tres cuartas partes de la población) aún sufren inseguridad alimentaria aguda y malnutrición. El Programa Mundial de Alimentos ha señalado la desesperación de la población que se abalanza sobre los camiones de ayuda, un acto de supervivencia que a menudo es malinterpretado.

El control territorial y la “Línea Amarilla”

La tregua de octubre estableció una retirada de las tropas israelíes a lo que se conoce como la “Línea Amarilla”, una demarcación dentro del territorio gazatí. Sin embargo, Israel mantiene el control sobre aproximadamente el 54% de la Franja de Gaza. Esta zona de exclusión, donde los palestinos tienen prohibido el acceso, se ha convertido en un foco constante de incidentes violentos.

El ejército israelí justifica los disparos en esta área alegando que responden a “amenazas inmediatas” cuando las personas se acercan a la línea. Testimonios locales y fuentes hospitalarias, como las del Hospital Naser, indican que en ocasiones las víctimas de estos disparos han sido menores de edad, como dos hermanos abatidos en la ciudad de Bani Suheila.

Un futuro incierto y un llamado a la acción

Mientras las familias en Gaza intentan sobrevivir entre escombros, la comunidad internacional observa un proceso de paz frágil y estancado. Las declaraciones de los habitantes reflejan una mezcla de desesperación y tenue esperanza. “Ojalá pudiéramos vivir como el resto del mundo… Nuestros hijos hoy no tienen educación ni nada”, lamentó Wafaa Al-Khawaja en una entrevista con la ONU.

Organizaciones humanitarias como Save the Children han emitido llamados urgentes, señalando que “por cada día sin un alto el fuego definitivo, han muerto una media de 100 niños y niñas”. Su director para el Territorio Palestino Ocupado, Jason Lee, calificó la situación como “monstruosa y una lacra para nuestra humanidad común”.

Con más del 1% de la población infantil de Gaza ya fallecida a causa de la violencia directa desde octubre de 2023, y con miles más en riesgo por enfermedades, hambre y exposición a los elementos, la tregua vigente se revela como un paréntesis insuficiente en una de las crisis humanitarias más graves del siglo XXI.