
Una exposición en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de A Coruña confronta el papel de la ciudad en la trata esclavista transatlántica, un pasado profundamente vinculado a su crecimiento económico que ha permanecido en silencio durante décadas.
La muestra, titulada ‘A Coruña: Porto Negreiro’, forma parte del proyecto A Coruña entre memorias: Historia, colonialismo e identidad y estará abierta al público hasta el 28 de febrero de 2026. Las investigadoras y creadoras del proyecto, Cristina Botana y Zinthia Álvarez Palomino, sostienen que el relato urbano de orgullo patrimonial ha omitido históricamente una conexión decisiva: la participación activa de las élites gallegas en el comercio de personas esclavizadas y cómo sus fortunas financiaron parte del desarrollo de la ciudad.
La dimensión histórica de la trata en A Coruña
La exposición se apoya en investigaciones históricas previas que documentan con cifras la magnitud de la implicación coruñesa. Según los registros, el puerto de A Coruña fue un nodo estratégico de la trata atlántica, especialmente en la primera mitad del siglo XIX. Se tienen contabilizadas 84 expediciones esclavistas vinculadas a este puerto, y se estima que más de 23.000 personas africanas fueron secuestradas y transportadas hacia las colonias caribeñas, principalmente a Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana, dentro del circuito triangular que vinculaba Galicia, África y América. Especialmente intenso fue el período entre 1816 y 1820, años que registraron el mayor auge de esta actividad.
Nombres propios de las élites locales aparecen ligados a este comercio. Apellidos como Barrié, Da Guarda, Goicouría o Marcial del Adalid, todavía presentes en el callejero de la ciudad y considerados tradicionalmente benefactores, estuvieron involucrados en la financiación y organización de expediciones negreras. Las creadoras del proyecto señalan que esta actividad no fue marginal, sino un sistema económico y político que durante años se lucró de la violencia, y cuyos capitales se tradujeron en banca, poder político y crecimiento urbano.
Un proyecto que conecta el pasado con el presente
La exposición va más allá de una revisión histórica, situando el vínculo colonial en el espacio urbano actual y conectándolo con debates internacionales sobre memoria, reparación y racismo estructural. El proyecto incluye, además de la exposición en el MUNCYT, la realización de recorridos urbanos guiados y una cartografía digital interactiva. Estas herramientas buscan que los ciudadanos puedan identificar en sus calles y edificios las huellas de ese pasado, comprendiendo que no es algo lejano, sino una capa de la historia que sigue presente.
Las investigadoras destacan ciertas continuidades simbólicas elocuentes: “Es impactante que en lo que era la Aduana Real, que tenía la función de controlar el tráfico de mercancías, donde por desgracia contaban los seres humanos, hoy esté ubicada la oficina de Extranjería”. Su trabajo también busca rescatar del olvido los nombres de algunas de las personas esclavizadas que acabaron viviendo en la ciudad, como Joseph Francisco o Yrene Antonia, a quienes dedican espacio en la exposición con un afán reparador.
La reparación como horizonte
‘A Coruña: Porto Negreiro’ se enmarca en una corriente más amplia de proyectos que, tanto en España como a nivel internacional, buscan revisar críticamente las memorias coloniales y esclavistas. Las creadoras ven este proyecto como el comienzo de un necesario ejercicio de memoria colectiva en España, que apenas está empezando. Su objetivo último es abrir un debate colectivo sobre las consecuencias materiales de ese pasado en las desigualdades actuales, un debate que inevitablemente conduce a la discusión sobre la necesidad de reparaciones no solo simbólicas, sino también económicas.
La exposición fue inaugurada el 18 de diciembre de 2025, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Migrantes, con el propósito de resignificar esta fecha y subrayar que la migración y la movilidad forzada han sido parte constitutiva y estructural de la historia de España. Más de cien personas acudieron a la apertura, lo que confirma, según sus creadoras, el interés que este tema despierta en la sociedad.
