La crisis política y de derechos humanos en Irán alcanzó una nueva dimensión de tensión internacional este miércoles, con la evacuación parcial de la principal base militar de Estados Unidos en Medio Oriente y el anuncio de la primera ejecución de un manifestante, en medio de una represión que ha dejado miles de muertos.

La decisión de evacuar a personal de la Base Aérea de Al Udeid en Qatar fue confirmada por funcionarios estadounidenses como una “medida de precaución” mientras el presidente Donald Trump evalúa posibles acciones militares en respuesta a la violenta represión del gobierno iraní a las protestas que comenzaron a finales de diciembre de 2025. Paralelamente, Irán prepara la ejecución de Erfan Soltani, un joven de 26 años, que sería la primera condena a muerte por participar en las protestas.

Dimensiones de la represión interna y el antecedente nuclear

Las protestas, que estallaron por el colapso de la moneda y el costo de vida, rápidamente escalaron a exigir cambios políticos, representando uno de los desafíos más serios para el establishment clerical desde la Revolución de 1979. La respuesta del régimen ha sido desproporcionada.

Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA, por sus siglas en inglés), hasta este miércoles 14 de enero de 2026, se habían confirmado la muerte de al menos 2,500 personas. Esta cifra incluye a casi 150 miembros de las fuerzas de seguridad, y asciende a un mínimo de 2,403 manifestantes y 12 niños, según cifras cruzadas de la organización. Además, más de 18,000 personas han sido detenidas en más de 18,434 arrestos registrados durante el levantamiento.

Esta crisis se desarrolla sobre el telón de fondo de tensiones aún frescas. En junio de 2025, Estados Unidos e Israel lanzaron la Operación “Midnight Hammer”, una serie de ataques aéreos y con misiles contra instalaciones nucleares iraníes. En respuesta, Irán atacó con misiles balísticos la Base Aérea de Al Udeid, donde se aloja el Cuartel General del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM). Un asesor del líder supremo, Ali Shamkhani, recordó este antecedente, advirtiendo que cualquier nueva agresión sería respondida.

La respuesta internacional y la evacuación preventiva

Ante la escalada de violencia interna y las amenazas de ejecuciones, el presidente Trump ha endurecido su retórica. Tras advertir sobre una “acción muy fuerte” si Irán ejecuta a manifestantes, el martes 13 de enero arengó a los iraníes en sus redes sociales: “¡SIGAN PROTESTANDO — ¡TOMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES!… LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO.

Estas declaraciones, interpretadas como un posible respaldo a una intervención, activaron las alarmas en la región. Como resultado, se ordenó a un número no especificado de personal estadounidense y británico abandonar la Base Al Udeid antes del miércoles por la noche. Funcionarios describieron la medida como “precautoria” y más coordinada que la evacuación de último minuto antes de los ataques de junio de 2025. La base alberga a unos 10,000 efectivos estadounidenses y unos 100 británicos.

La Misión de EE.UU. en Arabia Saudita elevó además su nivel de alerta, instando a su personal y ciudadanos a “ejercer mayor precaución y limitar los viajes no esenciales a cualquier instalación militar en la región”.

Diplomacia regional y temores de un conflicto mayor

Países vecinos de Irán, temerosos de las consecuencias de un conflicto abierto, han intensificado los esfuerzos diplomáticos. Arabia Saudita, Qatar y Omán están presionando a la administración Trump para que evite una escalada militar. Un funcionario regional advirtió que un ataque ahora podría tener “el efecto contrario y unir a los iraníes de ambos bandos detrás del régimen”.

Las preocupaciones son múltiples: represalias iraníes contra bases estadounidenses en el Golfo, una crisis de refugiados masiva, insurgencias transfronterizas y el resurgimiento de movimientos separatistas dentro del diverso y poblado Irán. Turquía, un miembro de la OTAN, también busca mediar, aunque una fuente diplomática advirtió que “a esta velocidad (de las conversaciones) podría terminar siendo demasiado tarde”.

Irán, por su parte, ha acusado a Estados Unidos de buscar “fabricar un pretexto para la intervención militar”. El portavoz del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que si EE.UU. ataca, “los centros militares y marítimos estadounidenses e israelíes en la región serán nuestros objetivos legítimos”.

Mientras la comunidad internacional observa con preocupación, el futuro de Irán y la estabilidad de una región ya convulsa penden de un hilo, balanceándose entre la furia de las calles, la represión estatal y la amenaza de una intervención externa.