
Elon Musk y SpaceX activaron de forma discreta un plan para ofrecer el servicio satelital Starlink sin costo a usuarios en Irán, un movimiento que busca contrarrestar un bloqueo casi total de internet impuesto por el régimen mientras enfrenta protestas masivas.
El apagón digital comenzó el jueves 8 de enero de 2026, según grupos de monitoreo como NetBlocks, sumiendo a la nación en un aislamiento informativo casi total. La medida responde a protestas generalizadas motivadas por una crítica situación económica, con una inflación del 70% y una fuerte devaluación de la moneda nacional .
Una respuesta a la censura con altos riesgos
Ante la interrupción masiva de las telecomunicaciones, Starlink emergió como un salvavidas tecnológico. Diversas fuentes confirmaron a medios internacionales que SpaceX había suspendido los pagos de suscripción para las terminales dentro del país, permitiendo su uso gratuito . Esta acción, gestionada a través del empresario israelí Dovi Frances y el viceministro Almog Cohen según reportes previos, no fue anunciada oficialmente pero se hizo efectiva en los últimos días.
A pesar de su valor estratégico, utilizar Starlink en Irán es una actividad de alto riesgo. La posesión y uso de terminales es ilegal en el país y conlleva penas de hasta dos años de prisión . Las autoridades iraníes han emprendido una intensa búsqueda, confiscando equipos tanto de las calles como de viviendas en áreas donde se sospecha de su uso .
El alto costo de los equipos y la cacería de terminales por parte del gobierno limita el acceso generalizado. Un activista iraní declaró a la BBC: “Están subiendo a los tejados y revisando los edificios de alrededor… el gobierno está buscando en las zonas de donde han salido muchas imágenes, por lo que la gente tiene que ser aún más cautelosa” .
El contraataque tecnológico del régimen y su impacto
El gobierno iraní no se ha limitado a la confiscación física. De acuerdo con análisis tecnológicos reportados por medios como Forbes, las autoridades han desplegado bloqueadores militares de señal GPS, una táctica altamente efectiva contra la red de Musk .
Este método se aprovecha de una vulnerabilidad técnica de los receptores Starlink, que necesitan el GPS para localizar los satélites. Como resultado, se reportó que el tráfico de datos a través de Starlink en suelo iraní cayó dramáticamente. Después de un descenso inicial del 30% tras el apagón, la interrupción alcanzó un 80% de efectividad en poco tiempo, según los datos de seguimiento .
Este apagón digital, descrito por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, como una medida para contrarrestar “operaciones terroristas” y órdenes que vienen “del extranjero”, tiene un severo impacto humano y económico . Organizaciones de derechos humanos han condenado el bloqueo como un abuso que afecta la documentación de violaciones, en un contexto donde se estima que el costo para la economía iraní supera 1.5 millones de dólares por hora sin internet .
Starlink como actor en la geopolítica digital
El movimiento de SpaceX en Irán es un nuevo capítulo en el papel geopolítico que ha adoptado Starlink. La compañía, dirigida por Elon Musk, ha proporcionado previamente conectividad crítica en conflictos como la guerra en Ucrania y también la habilitó sin costo para los ciudadanos en Venezuela . Expertos citados por medios como UNN y La Razón señalan que el servicio se está convirtiendo en una herramienta de “poder blando” de Estados Unidos, capaz de sortear la censura digital en estados autoritarios .
A pesar de los esfuerzos de bloqueo, Starlink se mantiene como un canal vital para una porción valiente de la población. Se estima que al menos 50,000 personas usan la red para intentar comunicar al mundo lo que sucede dentro de las fronteras cerradas de Irán . Para estos usuarios, arriesgarse puede ser una cuestión de supervivencia informativa en medio de la represión.
