Más de 4.7 millones de cuentas fueron eliminadas en Australia tras la entrada en vigor de una nueva regulación que exige verificación de edad para el uso de redes sociales, con el objetivo de impedir el acceso de menores sin supervisión.

Las principales plataformas tecnológicas aplicaron procesos de validación y depuración de perfiles que no pudieron comprobar la edad de sus usuarios, como parte del cumplimiento normativo.

Las autoridades australianas señalaron que la medida busca reducir la exposición de niños y adolescentes a contenidos inapropiados y riesgos asociados a la protección de datos personales.

No obstante, la decisión también ha generado debate entre especialistas y usuarios sobre el impacto en la privacidad y el alcance del control gubernamental en el entorno digital.