
El gobierno de Dinamarca reconoció públicamente y ofreció disculpas por un programa de control poblacional aplicado en Groenlandia entre las décadas de 1960 y 1990, mediante el cual miles de mujeres y niñas inuit fueron sometidas a esterilizaciones forzadas sin su consentimiento.
El plan, conocido como la “campaña de la espiral”, se ejecutó principalmente entre 1966 y 1971 y afectó a alrededor de 4 mil 500 mujeres, lo que representaba cerca de la mitad de la población femenina en edad fértil de la isla en ese periodo.
De acuerdo con los testimonios y documentos oficiales, muchas de las afectadas eran menores de edad y recibieron dispositivos intrauterinos sin haber sido informadas ni contar con la autorización de ellas o de sus familias, en algunos casos durante el horario escolar.
Un informe independiente publicado en septiembre de 2025 documentó que al menos 350 mujeres sufrieron complicaciones graves, como infecciones, infertilidad y afectaciones psicológicas. Ante ello, el gobierno danés anunció compensaciones económicas y calificó los hechos como uno de los episodios más graves y oscuros de su historia compartida con Groenlandia.
