
Japón ha iniciado una misión histórica para extraer metales de tierras raras del fondo marino, un esfuerzo que lo convierte en el primer país del mundo en comenzar este tipo de operación a gran profundidad, con el objetivo de reducir su dependencia de China en el suministro de estos minerales estratégicos.
El buque científico de perforación Chikyu partió el 12 de enero de 2026 desde el puerto de Shimizu rumbo a las aguas alrededor de la isla remota de Minami‑Torishima, en el Pacífico, para realizar pruebas de extracción desde unos 6,000 metros de profundidad. Esta operación, dirigida por la Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology (JAMSTEC), busca levantar lodo rico en tierras raras desde el lecho marino hasta la superficie, en una prueba que podría sentar las bases para un suministro nacional continuo de estos recursos críticos.
Las tierras raras —un grupo de 17 elementos esenciales en la fabricación de imanes para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, discos duros, misiles y otros dispositivos tecnológicos— son actualmente dominadas por China en la producción y el refinado global. Con esta iniciativa, Tokio aspira a diversificar sus fuentes y mejorar su seguridad de suministro, especialmente en un contexto de tensiones diplomáticas y comerciales con Pekín.
El proyecto, que ha requerido años de preparación y ha demandado cientos de millones de yenes en inversión gubernamental, marca un hito tecnológico al intentar elevar sedimentos desde profundidades sin precedentes y procesarlos para extraer los minerales deseados. Si las pruebas iniciales son exitosas, se planea ampliar las operaciones y avanzar hacia fases piloto más ambiciosas en los próximos años.
Además de su importancia industrial, la misión japonesa ha reavivado el debate sobre la minería en aguas profundas, un tema que implica consideraciones ambientales y políticas, dado el posible impacto sobre ecosistemas marinos sensibles y la necesidad de marcos regulatorios internacionales para estas actividades.
