
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promueve la “Cúpula Dorada” (Golden Dome), un sistema de defensa antimisiles de alcance global que ha reavivado el interés estadounidense en adquirir la soberanía de Groenlandia. Este ambicioso proyecto, que combina interceptores espaciales, inteligencia artificial y sistemas terrestres, es presentado por la administración Trump como una necesidad de seguridad nacional, pero ha generado un profundo debate por su viabilidad técnica, su colosal costo y las graves tensiones diplomáticas que ha desatado con aliados europeos.
¿Qué es la Cúpula Dorada?
La Cúpula Dorada es un proyecto de escudo antimisiles presentado oficialmente en mayo de 2025. Inspirado conceptualmente en la Cúpula de Hierro israelí, su objetivo es radicalmente más amplio: proteger todo el territorio continental de Estados Unidos contra misiles balísticos intercontinentales, hipersónicos y de crucero, provenientes de potencias como Rusia, China, Corea del Norte o Irán.
Su arquitectura se basa en una defensa por capas integrada que pretende detectar y destruir amenazas en cualquier fase de vuelo, incluyendo la fase de impulso inicial, justo después del lanzamiento. El sistema sería liderado por el general de la Fuerza Espacial Michael Guetlein.
La controversia técnica y financiera
El proyecto enfrenta escepticismo generalizado en la comunidad de defensa y científica. Expertos advierten que interceptar misiles en su fase de impulso, una de las metas declaradas, supone un desafío que “superaría los límites de la física”, al requerir una red de sensores y una velocidad de respuesta casi inmediata.
Las estimaciones de costos varían astronómicamente y son una fuente constante de controversia:
- Estimación de la Casa Blanca: 175,000 millones de dólares.
- Estimación de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO): Entre 161,000 y 542,000 millones de dólares en 20 años.
- Otras estimaciones externas: Pueden alcanzar hasta 3.6 billones de dólares, dependiendo del número de interceptores espaciales y sus costos de mantenimiento y reemplazo.
Hasta la fecha, el Congreso ha asignado 25,000 millones de dólares como pago inicial, y el presupuesto de 2026 solicita otros 45,300 millones. Contratistas de defensa como Lockheed Martin, Northrop Grumman, Anduril y SpaceX están compitiendo por los contratos del programa.
Por qué Groenlandia es clave
El interés de Trump en Groenlandia —un territorio autónomo del Reino de Dinamarca— está íntimamente ligado a este proyecto. Su ubicación geopolítica en el Ártico es considerada estratégica para la defensa estadounidense.
- Posición geoestratégica: Se encuentra en una ruta de vuelo crítica entre América del Norte y Eurasia, ideal para instalar radares de alerta temprana que detecten lanzamientos de misiles con mayor anticipación.
- Infraestructura existente: Estados Unidos ya opera la Base Espacial Pituffik (antes Thule) en Groenlandia, bajo un acuerdo de defensa con Dinamarca desde 1951. Esta base es crucial para la alerta temprana de misiles y la vigilancia espacial.
- Competencia en el Ártico: La región ha ganado importancia militar con el incremento de actividades de Rusia y China. Trump argumenta que si Estados Unidos no asegura su posición, otros rivales lo harán.
El rechazo diplomático y la defensa de la soberanía
La insistencia de Trump en que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia para desplegar la Cúpula Dorada ha provocado una firme respuesta europea y ha puesto en riesgo las relaciones transatlánticas.
- Unión Europea y OTAN: Líderes de Francia, Alemania, España, Reino Unido, Dinamarca, entre otros, emitieron una declaración conjunta afirmando que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que su soberanía es incuestionable. Han advertido que las presiones estadounidenses podrían debilitar la cooperación estratégica.
- Postura de Groenlandia y Dinamarca: El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha agradecido el apoyo internacional y ha pedido un diálogo respetuoso, dejando claro que la isla prefiere mantener su estatus actual dentro del Reino de Dinamarca.
- Cuestionamiento de la necesidad: Expertos en seguridad argumentan que el planteamiento de Trump está “desconectado de la realidad”. Señalan que el acuerdo de defensa existente ya otorga a Estados Unidos derechos muy amplios para operar y expandir sus capacidades militares en la isla, sin necesidad de anexión.
Un proyecto con profundas implicaciones
Más allá de los desafíos diplomáticos, la Cúpula Dorada tiene implicaciones estratégicas de gran alcance. Analistas advierten que un sistema que busque una protección absoluta podría desestabilizar el equilibrio nuclear global, al incentivar a Rusia y China a expandir sus arsenales o desarrollar contramedidas, desatando una nueva carrera armamentista.
El proyecto sigue su curso, con contratos adjudicados y fondos asignados. Sin embargo, su destino final dependerá no solo de superar barreras tecnológicas y financieras, sino también de navegar por uno de los frentes diplomáticos más delicados entre Estados Unidos y Europa en décadas recientes.
