La venta ilegal de cigarros electrónicos se trasladó a las redes sociales tras la entrada en vigor de las reformas a la Ley General para el Control del Tabaco, creando un mercado sin supervisión con riesgos potenciales para la salud de los usuarios

La prohibición total de la comercialización de vapeadores y cigarros electrónicos en México, que entró en vigor recientemente con penas de hasta ocho años de prisión, no ha logrado erradicar su venta y consumo en el estado de Puebla. Según constataron reportes periodísticos, estos dispositivos siguen siendo ofertados a través de canales clandestinos en redes sociales, operando en un vacío regulatorio que impide la supervisión de su contenido y seguridad.

Los vendedores se adaptaron rápidamente a la nueva ley, creando un modelo de negocio basado en mensajes privados a través de plataformas sociales donde comparten catálogos de imágenes y listas de precios.

Letra muerta la ley contra vapeadores: los venden en redes y ambulantes |  Puebla | e-consulta.com

Respuesta rápida del mercado negro

Las reformas legales, aprobadas por la Cámara de Diputados en 2025, fueron diseñadas para eliminar estos productos del mercado nacional. Sin embargo, expertos advierten que una prohibición por sí sola no detiene el consumo y, en cambio, puede empujar a los usuarios hacia mercados informales y potencialmente más peligrosos.

Efraín Almazán, líder del proyecto de Control del Tabaco Códice, comentó que la medida “no evitará el consumo, solo quedaron fuera de la supervisión institucional” . Esto significa que los dispositivos que ahora se venden no están sujetos a ningún control de calidad, sanidad o verificación de los líquidos que contienen, lo que aumenta el riesgo para los consumidores.

Este fenómeno se enmarca en un contexto estatal donde las autoridades han declarado una “tolerancia cero” a la complicidad municipal con actividades delictivas, incluyendo el narcomenudeo, cuya expansión en la entidad es calificada como “nunca antes vista”.

Los riesgos de un mercado sin control

La operación a través de redes sociales presenta múltiples riesgos:

  • Desconocimiento del origen y composición: Los usuarios no pueden verificar si los líquidos contienen sustancias peligrosas, nicotina en concentraciones desconocidas u otros adulterantes.
  • Accesibilidad para menores de edad: Los vendedores en línea rara vez verifican la edad del comprador, facilitando que adolescentes y jóvenes adquieran estos productos.
  • Ausencia de responsabilidad: Ante un problema de salud o un dispositivo defectuoso, no hay un canal formal para presentar quejas o exigir responsabilidades a vendedores anónimos.
  • Mayor coste para el usuario: Los productos en el mercado negro suelen tener precios inflados en comparación con el mercado regulado anterior.

La comunidad científica aún investiga los efectos a largo plazo del vapeo. Aunque algunos estudios sugieren que es menos dañino que fumar cigarrillos tradicionales, no está exento de riesgos y no está aprobado como método de cesación tabáquica por las principales autoridades sanitarias mundiales.

El panorama legal y de salud pública

La reforma que penaliza la comercialización se fundamenta en el principio de precaución ante la falta de consenso sobre la seguridad de estos productos a largo plazo. La postura oficial busca proteger, especialmente, a las nuevas generaciones que no habían iniciado el consumo de nicotina, previniendo lo que la Organización Mundial de la Salud ha llamado una “epidemia” entre jóvenes.

Para que la prohibición sea efectiva, los expertos subrayan la necesidad de complementarla con:

  1. Vigilancia y aplicación de la ley en el entorno digital, para identificar y sancionar a los vendedores ilegales.
  2. Campañas de educación pública dirigidas a adolescentes y adultos jóvenes sobre los riesgos específicos asociados con los productos del mercado negro.
  3. Reforzamiento de los servicios de apoyo para dejar de fumar, ofreciendo alternativas legales y seguras a quienes usaban los vapeadores como método para abandonar el tabaco convencional.