
Un video que muestra a dos pescadores, aparentemente en estado de ebriedad, posando sobre el cuerpo de una ballena muerta en alta mar ha provocado una fuerte ola de indignación y críticas en redes sociales, reabriendo el debate sobre los límites de la viralidad y el respeto a la naturaleza.
Una escena catalogada de imprudente y peligrosa
El material visual, ampliamente difundido desde el 20 de enero de 2026, capta a los individuos subiéndose al cadáver del enorme cetáceo para tomar fotografías y vídeos, riendo y actuando de manera despreocupada. La acción fue calificada por numerosos usuarios y defensores de la vida silvestre como una falta de respeto a la fauna marina y un acto de gran imprudencia.
Además de la indignación ética, muchos señalaron el riesgo extremo que asumieron al interactuar con un animal de gran tamaño en descomposición. El autor del video admitió posteriormente que los pescadores se encontraban bajo los efectos del alcohol, un detalle que intensificó la polémica en línea. Hasta el momento, no se han confirmado oficialmente el lugar ni la fecha exacta del incidente.
La ballena más allá del incidente: Un rol ecológico crucial
El caso pone en evidencia la percepción del cadáver de la ballena como un simple objeto, ignorando su importancia biológica. Una ballena muerta representa un acontecimiento ecológico vital conocido como “caída de ballena”, un proceso mediante el cual su cuerpo, al hundirse, proporciona alimento a complejas comunidades de organismos en el fondo marino durante décadas.
Si bien el video no especifica la causa de la muerte del animal, las ballenas enfrentan múltiples amenazas en todo el mundo. Casos masivos de mortalidad, como la muerte de 30 ballenas francas australes en Argentina en 2022 por una floración de algas tóxicas (marea roja), demuestran la vulnerabilidad de estas especies ante fenómenos naturales y, potencialmente, ante la crisis climática. Estos eventos masivos son estudiados por biólogos y veterinarios mediante necropsias para comprender su salud y las amenazas que enfrentan los ecosistemas marinos.
Un debate recurrente sobre viralidad y responsabilidad
La difusión del contenido ha reavivado una discusión recurrente en internet: la búsqueda de atención o “likes” como motivación para realizar actos irrespetuosos o peligrosos. La pregunta sobre dónde debe trazarse la línea entre compartir un acontecimiento y convertirse en cómplice de su degradación quedó nuevamente sobre la mesa.
Aunque el video circula ampliamente, es importante recordar que no todos los contenidos virales están relacionados con actos de esta naturaleza. Recientemente, las redes sociales mexicanas también han sido protagonistas por fenómenos completamente distintos, como la captación de misteriosos objetos luminosos o destellos eléctricos atmosféricos (conocidos como red sprites) sobre el volcán Popocatépetl.
El incidente con los pescadores sirve como un recordatorio de la responsabilidad que tienen tanto los creadores de contenido como los usuarios al compartir y reaccionar a material que involucra a la vida silvestre y a los entornos naturales.
