El Servicio Nacional de Pesca Marina de los Estados Unidos (NOAA Fisheries) ha establecido la prohibición de importar productos del mar provenientes de 21 pesquerías mexicanas de alto riesgo, incluidas las de camarón y tiburón. La medida, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, responde al incumplimiento de México con los estándares de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (MMPA, por sus siglas en inglés), diseñada para evitar la captura incidental de especies como la vaquita marina, en peligro crítico de extinción.

El embargo afecta principalmente a las pesquerías que operan en el Golfo de California y el Océano Pacífico mexicano, y amplía restricciones comerciales previas que estaban vigentes desde 2018 y 2020. Esta acción se produce después de que organizaciones conservacionistas ejercieran presión legal para que Estados Unidos hiciera cumplir una disposición de su ley de protección marina que había sido ignorada durante décadas.

Una sanción basada en el incumplimiento de estándares de conservación

Según la NOAA, las pesquerías mexicanas objeto de la prohibición no cuentan con programas regulatorios, de monitoreo y mitigación comparables en efectividad a los exigidos a los pescadores estadounidenses. La autoridad estadounidense destacó que México no ha implementado un sistema confiable para medir y reportar la captura incidental de mamíferos marinos, especialmente en las pesquerías que coexisten con la vaquita marina.

“Si quieres vender productos del mar en EE. UU., lo justo es que cumplas con las mismas estrictas protecciones para mamíferos marinos que cumplen otros pescadores”, declaró Zak Smith, abogado sénior del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC).

La captura incidental, que ocurre cuando especies no objetivo como ballenas y delfines quedan atrapadas en artes de pesca, es considerada la mayor amenaza global para la conservación de estos mamíferos.

El caso crítico de la vaquita marina

En el centro de esta decisión está la situación desesperada de la vaquita marina, un pequeño cetáceo endémico del Alto Golfo de California del que se estima quedan menos de 10 individuos. Su principal amenaza es la captura accidental en redes de enmalle ilegales utilizadas para pescar totoaba, un pez cuya vejiga natatoria se comercia ilegalmente en China.

La evaluación técnica de la NOAA determinó que, dada la población ínfima de la vaquita, “matar o herir gravemente a una sola vaquita marina significa que se excede el límite de captura incidental” permitido. A pesar de los esfuerzos de conservación y la retirada de algunas redes ilegales por parte del gobierno mexicano, la persistencia de artes de pesca no selectivas en zonas críticas ha llevado a esta sanción comercial.

Impacto económico y respuesta del sector pesquero

La medida tiene un impacto económico significativo para México. Estados Unidos es el mayor importador mundial de productos del mar, y en 2024 compró a México casi 99,000 toneladas de pescados y mariscos por un valor de más de 596 millones de dólares. Las pérdidas se concentrarán en estados como Sonora, Baja California, Baja California Sur y Sinaloa, donde la pesca de camarón y tiburón para el mercado estadounidense es clave.

Dirigentes de la Cámara Nacional de las Industrias Pesquera y Acuícola (Canaipesca) y de la Confederación Nacional de Cooperativas Pesqueras (Conacoop) se reunieron de manera urgente para analizar las afectaciones, que ya comienzan a sentirse, especialmente en la pesquería del camarón. Algunos representantes del sector reconocen que la falta de un ordenamiento pesquero efectivo y la resistencia a cambiar métodos de pesca destructivos son factores que han contribuido a esta situación.

Un contexto regulatorio global más estricto

Esta prohibición no es un caso aislado. La NOAA evaluó a más de 130 países en 2025, otorgando autorización completa a 89, denegándola completamente a 12 y otorgando autorizaciones parciales a 34 naciones, entre las que se encuentran, además de México, Brasil, China, Ecuador y Perú. Esto significa que un total de 46 países enfrentan algún tipo de restricción para exportar productos del mar a Estados Unidos si no mejoran sus prácticas.

“Esta es una victoria que salvará las vidas de ballenas y delfines que nadan en aguas mexicanas”, afirmó Sarah Uhlemann, directora del programa internacional del Centro para la Diversidad Biológica.

La aplicación de la MMPA también implica que, a partir de enero de 2026, pesquerías de otros países, como las de merluza y reineta en Chile, requerirán un “Certificado de Admisibilidad” para demostrar que no están sujetas a prohibiciones. Este endurecimiento global de los estándares comerciales busca usar el peso del mercado estadounidense como palanca para impulsar prácticas de pesca más seguras en todo el mundo.