
Un informe basado en datos de monitoreo marítimo y documentos internos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) reveló que, hasta mediados de enero de 2026, se han exportado aproximadamente 7.8 millones de barriles de crudo venezolano hacia centros de almacenamiento en el Caribe como parte del reciente acuerdo comercial con Estados Unidos, cuyo valor total asciende a 2 mil millones de dólares. La medida busca destrabar el petróleo venezolano que permanece almacenado en buques y tanques a la espera de venderlo al mercado internacional.
Avance lento de las exportaciones
El acuerdo, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla la venta de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano considerado “sancionado”. Sin embargo, el ritmo de los envíos ha sido más lento de lo inicialmente proyectado. Desde el 12 de enero, un total de siete buques petroleros han partido de aguas venezolanas con destino a terminales de almacenamiento en las Bahamas, Santa Lucía y Curazao.
Según fuentes cercanas a las operaciones, este avance paulatino se debe a dificultades logísticas para transferir y almacenar el petróleo, así como a la reticencia de algunos compradores finales a aceptar los precios solicitados por los comercializadores. Este flujo, aunque constante, no ha sido suficiente para que PDVSA reduzca significativamente sus inventarios acumulados y revierta los recortes de producción que se vieron obligados a implementar a principios de enero.
Las primeras ganancias y el papel clave de Chevron
A pesar del lento despliegue, el acuerdo ya ha comenzado a generar ingresos. Funcionarios estadounidenses confirmaron la semana pasada que aproximadamente 500 millones de dólares provenientes de las primeras ventas han sido depositados en un fondo. Por su parte, el gobierno venezolano anunció esta semana la llegada de los primeros 300 millones de dólares a sus arcas.
En paralelo, la compañía estadounidense Chevron continúa siendo un actor fundamental en las exportaciones venezolanas. Como principal socio de PDVSA en una empresa mixta y operando bajo una licencia especial estadounidense, Chevron controla actualmente todo el flujo de petróleo venezolano hacia Estados Unidos. La empresa ha acelerado sus envíos este mes, superando los 100,000 barriles por día que exportaba en diciembre, e incluso ha llamado de vuelta a personal a Venezuela para estabilizar operaciones tras los recientes eventos políticos.
Contexto geopolítico y reconfiguración del mercado
Este acuerdo comercial se enmarca en un escenario geopolítico de alta tensión, que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero. La administración Trump ha dejado claro que busca que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, otorgue “acceso total” a la industria petrolera venezolana a empresas estadounidenses.
El entendimiento implica un cambio estratégico en los destinos del crudo venezolano. Antes de estos acontecimientos, Venezuela enviaba alrededor del 80% de su petróleo a China, mientras que entre el 15% y el 16% iba a Estados Unidos a través de Chevron. El nuevo acuerdo podría requerir la reasignación de cargamentos originalmente destinados al mercado asiático hacia puertos estadounidenses.
Analistas de JP Morgan proyectan que, si se normalizan las licencias y se restablece el flujo de diluyentes, la producción venezolana podría repuntar hasta 1.2 millones de barriles diarios en pocos meses. A más largo plazo, con las inversiones adecuadas, se estima que la producción podría aumentar entre 500,000 y 600,000 barriles diarios en dos años y potencialmente alcanzar niveles de 2.5 millones de barriles diarios en una década.
