Activistas y buzos especializados denunciaron que las columnas submarinas del viaducto del Tren Maya en el Tramo 5 Sur, el cual atraviesa un extenso sistema de cuevas, grutas y acuíferos en Quintana Roo, presentan fallas estructurales y signos de corrosión. De acuerdo con los señalamientos, estas deficiencias han provocado derrames de cemento no fraguado dentro de cenotes y cavidades subterráneas, generando contaminación directa en el ecosistema.

Los denunciantes estiman que el viaducto cruza más de 125 cenotes y se extiende a lo largo de aproximadamente 80 kilómetros, con la instalación de más de 15 mil pilotes. Señalan que varios de estos elementos muestran daños visibles, lo que incrementa el riesgo de afectaciones permanentes al acuífero, considerado una de las principales fuentes de agua dulce para la región.

De acuerdo con los ambientalistas, las irregularidades constructivas han sido reportadas desde 2024 sin que, hasta ahora, se hayan implementado acciones correctivas suficientes. Afirman que la presencia continua de materiales contaminantes en el subsuelo representa una amenaza grave para la calidad del agua, la biodiversidad y la salud de las comunidades que dependen de este recurso hídrico.

Además, advirtieron que el riesgo podría incrementarse si en el futuro se planteara el uso del Tren Maya para el transporte de hidrocarburos u otros materiales peligrosos, dadas las condiciones actuales de la infraestructura. Por ello, hicieron un llamado urgente a las autoridades ambientales y de obra pública para realizar evaluaciones independientes, transparentes y adoptar medidas inmediatas que eviten daños mayores al sistema subterráneo de la península.