
El gobierno de Estados Unidos confirmó que aceptó entablar conversaciones directas con Irán en torno a su programa nuclear, lo que representa un posible giro en la relación diplomática entre ambos países, marcada durante años por tensiones y desacuerdos. El anuncio fue realizado por el Departamento de Estado, que señaló que el diálogo se dará bajo condiciones estrictas, con el objetivo de garantizar que el desarrollo nuclear iraní tenga únicamente fines civiles y pacíficos.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, esta apertura busca reducir la inestabilidad en Medio Oriente y establecer mecanismos de supervisión y verificación internacional más robustos, con el fin de evitar una escalada armamentista en la región. Washington ha reiterado que cualquier avance dependerá del cumplimiento verificable por parte de Teherán, particularmente en lo relacionado con los niveles de enriquecimiento de uranio y la transparencia de sus instalaciones nucleares.
La comunidad internacional recibió el anuncio con cautela, aunque con expectativas moderadas, al considerar que estas conversaciones podrían sentar las bases para un nuevo acuerdo o la reactivación de elementos clave del pacto nuclear firmado en 2015. Se prevé que las negociaciones incluyan temas como el control del programa atómico iraní y el levantamiento gradual de las sanciones económicas impuestas al país persa. Analistas internacionales advierten que el proceso será complejo y prolongado, pero coinciden en que la disposición de ambas partes a dialogar reduce, al menos en el corto plazo, el riesgo de un enfrentamiento militar directo.
