El documental “La Guardia Blanca” (2023), dirigido por el cineasta canadiense Julien Elie, se prepara para su estreno en salas comerciales mexicanas tras un exitoso recorrido por festivales internacionales. La cinta, producida por Pimienta Films, ofrece un testimonio cinematográfico urgente sobre la lucha de comunidades rurales que se convierten en activistas por necesidad para defender sus territorios frente al despojo por parte de corporativos y grupos del crimen organizado.

Un retrato de tres frentes de resistencia

El documental entrelaza tres historias de resistencia en diferentes regiones de México, ilustrando un patrón nacional de conflicto:

  1. Zacatecas: Sigue la lucha solitaria del campesino y pastor Roberto de la Rosa en la comunidad de Solovino, municipio de Mazapil, quien enfrenta a dos empresas mineras que, según denuncia, operan con escrituras apócrifas avaladas por el poder económico de Carlos Slim. De la Rosa relata cómo su comunidad fue demolida y criminalizada por defender su derecho a la tierra.
  2. Oaxaca: Documenta la defensa del Río Verde por parte de comunidades que se oponen a proyectos que amenazan sus fuentes de agua, en un contexto de acoso por bandas criminales.
  3. Chihuahua: Acompaña a una familia que vive en el exilio tras ser desplazada de sus tierras.

“Son diferentes temas pero al final la misma historia de terror”, explicó Julien Elie durante la presentación del filme. “La idea es transmitir un poco de lo que pasa en esas zonas fuera de la ley, donde no hay presencia del estado, todo está controlado por empresas privadas”.

Contexto de violencia extrema contra defensores

La película se enmarca en una realidad documentada por organizaciones internacionales: México es el país con el mayor número de defensores de la tierra y el medio ambiente asesinados en el mundo. La sinopsis del festival Ambulante, donde fue exhibida, señala: “Las grandes empresas controlan enormes parcelas de tierra haciendo caso omiso de la ley. La violencia calla a quienes se atreven a alzar la voz”.

El periodista Alfredo Valadez, quien participó en la conferencia de prensa del documental, vinculó esta violencia con teorías globales: “Comparto una teoría basada en el volumen ‘Guerras climáticas’ de Harald Welzer, sobre la existencia de grupos de mercenarios en el mundo contratados por las grandes corporaciones y/o países para desestabilizar pueblos y gobiernos”.

Una aproximación cinematográfica inspirada en el western

El director de fotografía Ernesto Pardo, ganador del Ariel por “Tempestad”, describió la intención visual del proyecto: “Julien tenía muy claro desde un inicio que quería imprimir algo del ‘western’ a la imagen… grandes espacios naturales donde pequeños personajes se enfrentan a grandes retos violentos”.

Esta estética busca contrastar la belleza de los paisajes naturales con la crudeza de la violencia estructural. Pardo añadió que también buscaron capturar “la sensación de miedo que se siente cuando llegas a estos lugares”, una emoción constante para los defensores.

Del periodismo de investigación al cine documental

El director Julien Elie señaló que el documental es fruto de un prolongado trabajo de investigación periodística. Agradeció la labor de reporteros como Alfredo Valadez, Jesús Estrada, Marcela Turatti y Patricia Mayorga, quienes han documentado por años el fenómeno del despojo y lo que él denomina la “nueva colonización”.

El proyecto nació durante la realización de su anterior documental, “Soles Negros”(2018), sobre feminicidios. “Me tocó ver pueblos vacíos, pero empresas minerales que hacían negocios como si fuera normal… Empezamos a investigar el tema de la devastación territorial en el país”, relató Elie.