
La zona arqueológica de Cholula, una de las más importantes de México por su valor histórico y cultural, se enfrenta a una preocupante sobrepoblación de ardillas, que ha comenzado a generar impactos negativos en la conservación de estructuras, jardines y espacios patrimoniales. El crecimiento excesivo de esta población de roedores ha generado inquietud entre especialistas en conservación y autoridades encargadas del mantenimiento del sitio, quienes han señalado que las ardillas pueden provocar daños en muros de adobe, jardines ornamentales y áreas visitables, además de alterar la dinámica del suelo en zonas arqueológicas delicadas.
El problema se ha observado con mayor intensidad en sectores colindantes con la Gran Pirámide de Cholula y otras áreas de interés arqueológico, donde las ardillas excavan madrigueras y abren galerías que pueden afectar la estabilidad de los restos arqueológicos. Expertos en manejo de fauna urbana explican que la presencia excesiva de roedores puede favorecer la erosión de suelos y debilitar estructuras que ya requieren constante monitoreo y mantenimiento profesional. Esta situación se suma a la necesidad de preservar el valor histórico del lugar, que recibe visitantes nacionales e internacionales de manera regular.
Autoridades y especialistas han coincidido en la necesidad de implementar un plan de manejo integral que contemple estrategias de control de población animal, medidas de protección y rehabilitación de áreas afectadas, así como acciones orientadas a prevenir daños futuros. Este plan incluiría estudios técnicos para determinar la densidad poblacional de ardillas, métodos responsables para su manejo, y la participación de especialistas en arqueología, biología y conservación del patrimonio cultural. La idea es lograr un equilibrio entre la presencia de fauna y la preservación de los vestigios arqueológicos.
La elaboración de este plan de manejo se realiza en coordinación con instituciones académicas, expertos en manejo de fauna y autoridades locales, con el objetivo de proteger la zona arqueológica sin poner en riesgo la vida silvestre que habita el área. Se busca que las medidas a implementar sean sostenibles y respetuosas con el entorno, garantizando la conservación de uno de los sitios históricos más emblemáticos del país. La participación de la comunidad científica y social es considerada clave para enfrentar este desafío de manera efectiva y balanceada.
