Desde octubre de 2023, cuando Israel anunció la ampliación de sus operaciones militares en Gaza, se han intensificado a nivel global las campañas de boicot económico contra empresas consideradas vinculadas al Estado israelí o a la ocupación de territorios palestinos. Sin embargo, los indicadores centrales de la economía israelí muestran una trayectoria de crecimiento sólido durante este mismo periodo.

El índice bursátil Tel Aviv 35, que agrupa a las 35 compañías de mayor capitalización en la Bolsa de Valores de Israel, ha registrado un incremento superior al 150% desde finales de octubre de 2023 hasta la fecha. Este desempeño refleja la fortaleza de los sectores que constituyen el núcleo de la economía israelí: el financiero y el tecnológico, incluyendo la industria de defensa.

Entre las empresas que han experimentado un notable aumento en su valor de mercado se encuentran:

  • Bank Leumi: un crecimiento del 194.4% en su capitalización de mercado.
  • Elbit Systems (empresa de tecnología de defensa): un aumento del 229.8%.
  • Teva Pharmaceutical Industries: una subida del 241.9%.

Frente a este panorama, el movimiento internacional Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha impulsado iniciativas ciudadanas para identificar y presionar a corporaciones percibidas como cómplices. Entre los blancos prioritarios señalados por BDS se encuentran multinacionales como Chevron (y sus marcas Caltex/Texaco), Intel, Dell, Carrefour, AXA, Starbucks y McDonald’s.

Estas campañas han logrado algunos resultados concretos, aunque de alcance limitado. Intel anunció la pausa de una inversión de 25,000 millones de dólares para una nueva planta en Israel. El fondo de pensiones noruego KLP desinvirtió en Carrefour por sus operaciones en territorios ocupados, y el grupo asegurador AXAvendió sus participaciones en varios bancos israelíes.

En el sector de consumo, empresas como Starbucks y McDonald’s han reportado impactos en sus ventas en mercados clave como Indonesia y Malasia, atribuyéndolos en parte a las “percepciones erróneas” del público sobre su postura respecto al conflicto. Como consecuencia, McDonald’s acordó la recompra de todas sus franquicias en Israel, operadas durante 30 años por Alonyal Limited, aunque con la intención de revenderlas posteriormente en el mercado local.

No obstante, estos casos parecen ser la excepción. El grueso de la economía corporativa israelí, particularmente en los sectores estratégicos de finanzas, tecnología, defensa y productos farmacéuticos, continúa operando con resiliencia. Esto se explica, en parte, porque muchos de sus principales clientes son gobiernos e instituciones cuyas decisiones de compra escapan al alcance del boicot ciudadano individual.

Un informe de la Relatora Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, publicado en julio de 2024, identificó a más de 150 empresas con actividades vinculadas a los asentamientos israelíes, muchas de ellas pertenecientes a los sectores de defensa, construcción, tecnología y turismo. El informe subraya la dificultad de que las acciones de consumidores individuales afecten significativamente a estas industrias, cuya dinámica depende en gran medida de contratos estatales e inversión institucional.

La situación presenta así una dualidad: mientras las campañas de boicot han logrado una visibilidad considerable en redes sociales y han afectado segmentos específicos del mercado de consumo, los principales motores de la economía israelí han mostrado hasta ahora una capacidad notable para sostener e incluso aumentar su valor en medio de un contexto geopolítico complejo y de un escrutinio internacional creciente.