Un grupo de taxistas en Puebla reconoció que, por el momento, no colocarán cámaras de videovigilancia en sus unidades, a pesar de que había un compromiso formal firmado con autoridades para hacerlo. La medida, promovida como una forma de reforzar la seguridad de choferes y pasajeros, fue respaldada previamente mediante documentos en los que los taxistas se comprometieron a dotar de tecnología de vigilancia a sus vehículos. Sin embargo, los conductores afirmaron que la carencia de recursos económicos les impide cumplir con la instalación de estos dispositivos en el corto plazo.

Representantes del gremio explicaron que, aunque entienden la importancia de implementar sistemas de vigilancia moderna, los costos asociados con la adquisición e instalación de cámaras de videovigilancia y equipos complementarios resultan elevados para muchos afiliados. La falta de apoyo financiero, señalaron, ha generado que la promesa de instalar estos dispositivos quede en un plano de intención sin una fecha concreta de ejecución. Aseguraron que seguirán analizando opciones, pero que actualmente no cuentan con los medios suficientes para avanzar en el proyecto.

La ausencia de un calendario definido para la instalación de cámaras ha generado inquietud entre usuarios y autoridades, quienes consideran que estos dispositivos pueden contribuir a mejorar la percepción de seguridad y la prevención de hechos delictivos en el transporte público individualizado. La autoridad estatal de movilidad ha reiterado la necesidad de que el gremio avance en la implementación de tecnología de videovigilancia, recordando que este tipo de medidas puede ser un elemento disuasivo para actos ilícitos y una herramienta útil para la investigación de incidentes.

Hasta ahora, las autoridades han señalado que continuarán en diálogo con los líderes del sector transportista para explorar alternativas que puedan facilitar la instalación de cámaras en las unidades, incluyendo posibles esquemas de apoyo, financiamiento o incentivos que alivien la carga económica de los choferes. La propuesta de instalar tecnología de videovigilancia forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la seguridad en el transporte, aunque su puesta en marcha se enfrenta a retos financieros y logísticos que deberán ser resueltos para cumplir con los compromisos asumidos.