
La generación de empleos formales en México registró un severo retroceso durante enero de 2026, con una pérdida neta de 8,104 puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Este resultado representa el peor desempeño para un primer mes del año desde 2009, si se excluye el periodo atípico de la pandemia, y rompe con la tendencia cíclica de recuperación que habitualmente se observa tras las bajas registradas en diciembre.
De acuerdo con los datos del IMSS, la creación de empleos permanentes fue de apenas 3,037 plazas, una cifra considerada históricamente baja y que evidencia una marcada desaceleración económica al arranque del año. Además, el informe reporta una disminución de más de 5,800 registros patronales durante el mismo periodo, lo que sugiere un entorno de cautela empresarial y menor dinamismo en la actividad productiva formal.
Analistas atribuyen este comportamiento a factores como la incertidumbre interna, el estancamiento de la inversión fija bruta y recientes ajustes fiscales que han elevado los costos para las empresas. Sectores como la construcción y los servicios profesionales muestran expectativas moderadas, mientras que la inflación de enero, ubicada en 3.79 por ciento, junto con el incremento en los costos laborales derivados de reformas recientes, ha presionado especialmente a las pequeñas y medianas empresas. Este panorama laboral, calificado por especialistas como complejo, plantea desafíos relevantes para las metas de crecimiento económico previstas para el resto de 2026.
