El gobierno de Rusia confirmó este jueves 12 de febrero de 2026 el bloqueo total de la aplicación de mensajería WhatsApp en todo su territorio, argumentando la “reticencia” de su matriz, Meta Platforms, a cumplir con la legislación local. La medida, que afecta a más de 100 millones de usuarios rusos, completa la prohibición de todas las plataformas pertenecientes a la corporación estadounidense —Facebook e Instagram se encuentran bloqueadas desde 2022— y representa la consolidación de una estrategia estatal para construir un ecosistema digital “soberano” desvinculado de occidente .
Ejecución del bloqueo y mecanismo técnico
El bloqueo se materializó mediante la exclusión de los dominios principales de WhatsApp —whatsapp.com y web.whatsapp.com— del registro del Sistema Nacional de Nombres de Dominio (DNS) administrado por el regulador de comunicaciones Roskomnadzor. Esta acción implica que los dispositivos ubicados dentro del territorio ruso dejaron de recibir las direcciones IP asociadas a la aplicación, por lo que el acceso al servicio solo es posible mediante el uso de redes privadas virtuales (VPN). Los dominios técnicos wa.me y whatsapp.net permanecen listados, aunque no permiten la operación regular del servicio .
La postura del Kremlin
El portavoz presidencial Dmitri Peskov confirmó la decisión en su conferencia de prensa matutina, atribuyéndola a “la negativa de Meta a cumplir con las normas y la letra de la legislación rusa”. “Efectivamente, esa decisión fue adoptada e implementada”, declaró Peskov, quien además instó a los ciudadanos rusos a adoptar como alternativa la aplicación estatal MAX, a la que describió como “una mensajería nacional emergente” y “una alternativa accesible a los mensajeros extranjeros” .
El portavoz condicionó el eventual levantamiento de las restricciones a que WhatsApp inicie un diálogo con las autoridades y demuestre disposición a alinearse con la normativa rusa. “Si la corporación insiste en su posición intransigente y continúa mostrando su total indisposición a orientarse a la legislación rusa, entonces no hay chance alguno”, advirtió .
La respuesta de WhatsApp y Meta
En un comunicado difundido a través de la red social X, WhatsApp calificó la medida como un intento deliberado de “aislar a más de 100 millones de usuarios de una comunicación privada y segura” y de “empujar a la gente hacia una aplicación de vigilancia propiedad del Estado”. La compañía sostuvo que “los esfuerzos para aislar a más de 100 millones de usuarios sin derecho a una comunicación privada y segura es un retroceso, que puede solo conducir al deterioro de la seguridad de la gente en Rusia”, y aseguró que continuará haciendo “todo lo posible para mantener conectados a sus usuarios” .
El contexto de la aplicación MAX y las críticas por vigilancia
MAX es una plataforma de mensajería desarrollada por el gigante tecnológico ruso VK, lanzada en 2025 y promovida intensamente por las autoridades como una “súper aplicación” que integra mensajería instantánea, videollamadas, servicios gubernamentales en línea, pagos digitales y otras funcionalidades. Desde septiembre de 2025, el gobierno ruso ordenó su preinstalación obligatoria en todos los dispositivos nuevos comercializados en el país y exige su uso a empleados del sector público, docentes y estudiantes .
Diversos críticos, defensores de derechos digitales y expertos en ciberseguridad han señalado que MAX no emplea cifrado de extremo a extremo —a diferencia de WhatsApp y Telegram— y que su arquitectura técnica permitiría el monitoreo gubernamental de las comunicaciones. La plataforma declara abiertamente que compartirá datos de usuarios con las autoridades cuando estas lo soliciten. El gobierno ruso rechaza estas acusaciones y defiende que la aplicación está diseñada para “simplificar y mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos” .
Limitaciones funcionales de MAX
Especialistas citados por la agencia Anadolu señalan que MAX no constituye una alternativa funcional equivalente a WhatsApp, particularmente para la comunicación internacional. Su registro está limitado a ciudadanos rusos, bielorrusos y residentes de siete países de la Comunidad de Estados Independientes (Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán y Uzbekistán), lo que lo hace inservible para la comunicación global. A diciembre de 2025, la aplicación reportaba 75 millones de usuarios, aunque diversos medios han documentado que empleadores e instituciones públicas han incentivado activamente su descarga .
Antecedentes: seis meses de presiones graduales
El bloqueo definitivo constituye el desenlace de un proceso de restricciones progresivas iniciado en agosto de 2025. En esa fecha, Roskomnadzor acusó a WhatsApp y otras plataformas de mensajería de no compartir información con las fuerzas de seguridad en casos de fraude y terrorismo, lo que derivó en la inhabilitación de las llamadas telefónicas a través de la aplicación. En noviembre, los usuarios comenzaron a experimentar dificultades severas para el envío de vídeos y fotografías, con limitaciones de velocidad que alcanzaron el 80 por ciento, lo que en muchos dispositivos hizo necesario recurrir a la versión web. En diciembre, el regulador anunció nuevas medidas restrictivas acusando a WhatsApp de ser utilizada “para organizar y llevar a cabo actos terroristas en el territorio del país, reclutar a sus perpetradores y cometer fraudes y otros delitos”. Desde entonces, la mayoría de los usuarios solo podía acceder mediante VPN .
El ecosistema digital ruso bajo control estatal
El bloqueo de WhatsApp se inscribe en una estrategia sistemática y de múltiples frentes iniciada por el Kremlin tras la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades han designado a Meta como “organización extremista”, lo que justificó el bloqueo previo de Facebook e Instagram —aún accesibles únicamente mediante VPN—, y han restringido o bloqueado progresivamente plataformas como YouTube (2024), Signal, Viber, FaceTime (diciembre 2025) y actualmente Telegram .
La situación particular de Telegram
Paralelamente al bloqueo de WhatsApp, Roskomnadzor anunció a comienzos de semana “restricciones progresivas” contra Telegram, acusándola de violar la legislación sobre localización de datos y normas antiterroristas. Sin embargo, la aplicación ha funcionado con relativa normalidad tras las quejas de blogueros militares y comandantes, quienes advirtieron que Telegram es ampliamente utilizada por las fuerzas armadas rusas en las zonas de combate en Ucrania y que su restricción podría obstaculizar las comunicaciones militares. Pavel Durov, fundador de Telegram, se sumó a las acusaciones de WhatsApp señalando que el Estado busca “forzar a su pueblo a utilizar su propia aplicación para la vigilancia y la censura política” .
Nuevas medidas legislativas de control digital
El bloqueo coincide con la aprobación en primera lectura por parte de la Duma Estatal de un paquete legislativo que refuerza la vigilancia estatal sobre los servicios digitales. Las iniciativas incluyen la obligación de reportar llamadas internacionales recibidas, la identificación única de dispositivos móviles mediante número IMEI, la limitación de tarjetas bancarias por persona, y la exigencia de verificación presencial o uso de biometría para acceder al portal estatal Gosuslugi. Asimismo, se introducen disposiciones para combatir sitios de phishing y se obliga a los bancos a compensar a clientes afectados por fraudes digitales .
Reacciones y perspectivas
Activistas y sectores de la sociedad civil han manifestado su rechazo a las medidas. Diversos ciudadanos rusos consultados por agencias internacionales expresaron reacciones mixtas: mientras algunos manifestaron su intención de continuar utilizando VPN el mayor tiempo posible, otros restaron importancia al bloqueo señalando que existen aplicaciones alternativas disponibles. No obstante, expertos advierten que las autoridades también bloquean rutinariamente numerosos servicios de VPN, lo que dificulta la evasión de la censura .
El gobierno ruso, por su parte, defiende estas acciones como necesarias para garantizar la seguridad nacional, combatir el crimen y el terrorismo, y reducir la dependencia tecnológica respecto de potencias extranjeras consideradas hostiles. La exclusión de WhatsApp del mercado ruso representa un hito en la construcción del “Runet soberano” y envía una señal inequívoca a las empresas tecnológicas internacionales: someterse a la legislación local o abandonar el país.
