En una jornada marcada por un fuerte simbolismo político y religioso, miles de personas participaron este miércoles 11 de febrero de 2026 en las manifestaciones convocadas por el gobierno iraní para conmemorar el 47 aniversario de la Revolución Islámica de 1979. El acto central en Teherán incluyó la quema de una imponente estatua que representaba al antiguo dios cananeo Baal, la cual portaba una estrella de David tallada, el número 666 y una imagen del presidente estadounidense Donald Trump, mientras los asistentes coreaban consignas de “Muerte a Israel” y “Muerte a Estados Unidos” .

Simbolismo de la efigie y su significado político

La estatua de Baal, representada con cuernos y rasgos asociados tradicionalmente a figuras satánicas, fue colocada en el centro de la plaza Azadi, principal punto de concentración de las manifestaciones. Sobre su pecho destacaba una estrella de David, acompañada de una fotografía de Donald Trump y el número 666, comúnmente vinculado en la tradición cristiana al anticristo y al mal . Los manifestantes arrojaron piedras contra la estructura antes de prenderle fuego, en un ambiente de fervor nacionalista que incluyó también la quema de banderas estadounidenses e israelíes .

De acuerdo con reportes de medios internacionales, el acto constituyó un esfuerzo deliberado por asociar simbólicamente al Estado de Israel con Baal, una deidad cananea de la fertilidad y la lluvia venerada en el Levante durante la Edad de Bronce, que con la adopción generalizada del monoteísmo fue transformada en un “falso dios” y posteriormente vinculada a lo demoníaco en tradiciones judeocristianas e islámicas . La narrativa oficial iraní presentó la efigie como una representación del mal, la corrupción de las élites y el satanismo, enmarcando así su antagonismo contra Occidente e Israel .

Vinculación con Jeffrey Epstein y teorías conspirativas

Un elemento distintivo de la manifestación fue la conexión explícita que los organizadores establecieron entre Baal y el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, fallecido en 2019. Medios cercanos al régimen y propaganda difundida durante el evento asociaron la figura del dios cananeo con los denominados “Epstein Files”, documentos recientemente desclasificados que han alimentado teorías conspirativas sobre redes de élite dedicadas al abuso infantil . La televisora estatal iraní Press TV enmarcó la quema de la efigie como un recordatorio de “los crímenes satánicos cometidos en la isla de Epstein”, en una operación propagandística que busca vincular a las élites occidentales con prácticas ocultistas y sacrificios rituales .

Contexto de las manifestaciones y participación de la cúpula del régimen

Las concentraciones, organizadas bajo el lema “22 Bahman” —fecha del calendario persa que conmemora el triunfo de la revolución que derrocó al sah— se llevaron a cabo en Teherán y en más de mil 400 distritos, ciudades y poblados de todo el país, con una asistencia que las autoridades calificaron como masiva .

Altos funcionarios del régimen participaron activamente en las marchas capitalinas, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi; el comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, Ismail Qaani; el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el jefe del Estado Mayor, mayor general Abdolrahim Mousavi . Su presencia evidenció el respaldo directo de la cúpula gobernante a los actos y su mensaje de confrontación.

El presidente Masoud Pezeshkian se dirigió a los asistentes en la plaza Azadi, donde realizó una declaración en la que afirmó que Irán “no busca armas nucleares” y se manifestó dispuesto a “cualquier tipo de verificación”, en aparente guiño a las negociaciones nucleares en curso mediadas por Omán. Sin embargo, sus palabras contrastaron con el tono beligerante de la jornada y con la postura de otros líderes . Pezeshkian también abordó, sin mencionarlo explícitamente, el contexto de represión interna: “Estamos avergonzados ante el pueblo. Estamos obligados a servir a todos los que resultaron perjudicados en este proceso. Estamos listos para escuchar la voz del pueblo”, declaró, en alusión a las protestas de diciembre de 2025 que, según organismos internacionales, dejaron hasta 40 mil detenidos y miles de fallecidos .

Exhibición de capacidad militar y ataúdes simulados

Paralelamente a la quema de la efigie, los actos conmemorativos incluyeron una exhibición de capacidad militar destinada a proyectar fortaleza frente a Estados Unidos e Israel. Diversos modelos de misiles balísticos fueron desplegados en las calles de Teherán, junto con lo que las autoridades describieron como restos de drones israelíes derribados durante el conflicto de 12 días que enfrentó a ambas naciones en junio de 2025 .

Uno de los elementos más provocadores de la jornada fue la instalación de ataúdes simulados envueltos en banderas estadounidenses, que portaban los nombres y fotografías de altos mandos militares de Estados Unidos, incluyendo al jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, y al comandante del Comando Central (CENTCOM), general Brad Cooper. Los asistentes se tomaron fotografías junto a estos elementos, en una puesta en escena cuidadosamente orquestada por el aparato de propaganda del régimen .

Advertencias de escalada regional

Ali Shamkhani, asesor del líder supremo Ali Khamenei y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, pronunció un discurso de marcado tono beligerante en el que reiteró la negativa del régimen a negociar su programa de misiles balísticos, calificándolo como una “línea roja”. Shamkhani advirtió que “la guerra no permanecerá limitada a un marco geográfico específico” y que “cualquier escalada podría afectar la vida de personas en todo el mundo”, en una velada amenaza dirigida a Estados Unidos y sus aliados .

Las manifestaciones coinciden con un momento de particular tensión geopolítica. El martes, el presidente Trump advirtió que sería “una tontería” que Irán no alcanzara un acuerdo, mientras una flotilla masiva se dirige hacia la región y Estados Unidos se prepara para tomar acciones “muy duras”, incluyendo el posible envío de un segundo portaaviones, en caso de que las negociaciones fracasen .

Naturaleza de las manifestaciones y controversias

Diversos medios internacionales, incluyendo reportes de i24 News y análisis de observadores, han señalado que las concentraciones fueron estrictamente organizadas por el Estado y que, según algunas fuentes, el régimen habría presionado a trabajadores para que asistieran bajo amenaza de afectaciones salariales .

La puesta en escena de la efigie de Baal, cuidadosamente producida, fue descrita por analistas como un intento de fusionar el lenguaje religioso tradicional con narrativas geopolíticas contemporáneas, con el objetivo de demonizar al adversario y cohesionar a las bases sociales internas frente a las severas sanciones económicas y la creciente presión internacional .

El ayatolá Ali Khamenei, de 86 años, se ausentó por primera vez en 36 años del tradicional encuentro con comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea, limitándose a emitir un mensaje grabado en el que instó a la población a “decepcionar al enemigo” mediante su participación en las marchas .

Reacciones internacionales y perspectivas

La comunidad internacional observa con preocupación la escalada retórica y simbólica del régimen iraní. Mientras las cancillerías occidentales aún no han emitido comunicados oficiales sobre la quema de la efigie, analistas de seguridad advierten que este tipo de actos, que fusionan lo sagrado con lo profano y movilizan antiguas deidades en conflictos modernos, profundizan las divisiones sectarias y cierran espacios para la mediación diplomática .

La jornada del 22 Bahman de 2026 quedará inscrita como una de las más explícitamente confrontacionales de los últimos años. La combinación de simbolismo religioso, teoría conspirativa moderna, exhibición de poderío militar y movilización popular orquestada por el Estado evidencia la estrategia del régimen para proyectar fortaleza en un momento de profunda vulnerabilidad interna, mientras las llamas que consumieron la efigie de Baal iluminaron, una vez más, las profundas fracturas que definen el conflicto en Medio Oriente.