Mientras la isla enfrenta un estrangulamiento energético sin precedentes tras el corte del suministro de petróleo venezolano, la vida comunitaria, el arte y la solidaridad internacional emergen como trincheras de supervivencia. En un barrio habanero, la música mexicana se convierte en banda sonora de la resistencia.


La Habana. Un domingo en el callejón de Hamel

En el corazón del centro de La Habana, el callejón de Hamel amanece con su habitual explosión de color. Los murales que narran historias de la santería cubana, con sus símbolos yorubas y deidades como Elegguá —”mensajero príncipe”, dueño de los caminos y los destinos—, sirven de escenario para una estampa cotidiana: dos niños y un par de hombres jóvenes juegan béisbol sin bate, riendo felices mientras se aventuran la pelota como si danzaran.

Metros adelante, la escena se transforma. Dos artistas trans afrocubanas comienzan a escenificar un show para su comunidad. Una lleva un escotado vestido gris y el pelo teñido de rubio; la otra, un traje negro con adornos dorados y el cabello rojo corto. El espectáculo no es para turistas —apenas hay dos o tres extranjeros—, es para los vecinos. Niños, niñas, señoras y mujeres mayores observan la representación y sonríen ante los desplantes de princesas de las artistas. Alguien graba con su celular.

Y entonces suena la música. Las artistas cantan a Ana Gabriel y a Juan Gabriel, interpretan a un montón de compositores mexicanos, emulando al Divo de Juárez con pronunciación caribeña. La combinación es poderosa: un festival cultural no comercial, LGBT+, afro, con banderas gays ondeando sobre las paredes, en un barrio lleno de símbolos de santería, y como público, familias reunidas en su totalidad, desde niños hasta ancianos. Y hartas canciones populares mexicanas.

Es un espectáculo celebratorio en medio de una de las crisis más profundas que ha enfrentado la isla. Un acontecimiento en el que los ciudadanos de a pie festejan.

Y en medio del reventón, Mario, compartiendo una copa de Negrón con Jair Cabrera, recuerda el que considera el último discurso de Fidel Castro: “Se creía que los estadounidenses iban a atacar a Cuba. Y en una de esas frases, el comandante comenta: me voy a despedir como los romanos, cuando iban a combatir en el circo. ‘Salve César. Los que van a morir, te saludan’. Lo único que lamento, señor Bush, es no poder verle la cara, a usted, porque usted estará a miles de kilómetros de aquí, y yo estaré, en primera línea, para morir combatiendo, en defensa de mi patria”.

La otra cara de la crisis: el estrangulamiento energético

La postal de resistencia cultural contrasta con la dureza de los datos. Joel Suárez Rodés, ingeniero especialista en despacho eléctrico, comunista e integrante de la Iglesia bautista Ebenezer de Marianao, es uno de los principales impulsores del Centro Memorial Martin Luther King Jr. de Cuba. Su apreciación sobre el momento actual está muy lejos de la complacencia.

“Padecemos un estrangulamiento energético dramático, que afecta muchos órdenes en la vida nacional”, explica. “No es sólo la energía eléctrica en los hogares. Se han tenido que paralizar actividades para destinar el poco combustible al que podemos acceder a centros vitales. Se mantienen niveles muy escasos de distribución eléctrica a las casas. Se nos impide elaborar el gas licuado con el que cocinamos. Los apagones impiden el funcionamiento de las hornillas eléctricas. Cocinamos con carbón y leña”.

Otra afectación, añade, se produce en los hogares que no tienen neveras más grandes: “Hay que cocinar los alimentos en cuanto se adquieren, para que no se echen a perder. No puedes comprar, en precios afectados por la inflación, porque se te corrompe la comida”.

Suárez denuncia sin ambages: “Lo que hace Trump es profundizar una política de genocidio, contraria a todo derecho internacional. Utiliza el hambre y la crisis energética como instrumentos de guerra. Estados Unidos nunca ha soportado la rebeldía y el disenso de nuestro pueblo y su revolución”.

La asfixia tiene nombre y fecha

La situación actual es resultado de una combinación letal. El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar, cortando de tajo el suministro de petróleo venezolano a Cuba . Tres semanas después, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que proporcione crudo a la isla .

Desde mediados de diciembre de 2025, Cuba no recibe petróleo venezolano. Los análisis estiman que las reservas de combustible podrían durar menos de 20 días. Las consecuencias son devastadoras: los apagones se extienden entre 15 y 20 horas diarias en todo el país, el transporte y la sanidad operan en servicios mínimos, oficinas estatales y universidades han instaurado horarios reducidos o sistemas a distancia, y la venta de gasolina está severamente racionada —la de diésel se ha suspendido— .

El gobierno cubano ha implementado medidas drásticas para subsistir sin petróleo importado, pero los expertos advierten que en cuestión de semanas la situación será muy grave. Un análisis satelital de Bloomberg revela que la emisión de luz nocturna en ciudades como Santiago de Cuba y Holguín ha caído hasta un 50% respecto al promedio histórico.

La solidaridad internacional responde: México, Rusia, Chile y China

En este contexto de asfixia, la ayuda humanitaria ha comenzado a llegar. El 12 de febrero, dos buques de la Armada de México, el Papaloapan y el Isla Holbox, atracaron en la bahía de La Habana con más de 814 toneladas de víveres destinados a la población civil .

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México informó que, por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum, los buques transportaron alrededor de 536 toneladas de alimentos de primera necesidad —leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún en agua, sardina y aceite vegetal—, así como artículos de higiene personal en el Papaloapan, mientras que el Isla Holbox trasladó poco más de 277 toneladas de leche en polvo .

Las autoridades mexicanas adelantaron que aún quedan pendientes de envío más de 1.500 toneladas adicionales de leche en polvo y frijol . La ministra de Comercio Interior de Cuba, Betsy Díaz, agradeció la entrega: “Nos sentimos acompañados por México, por su humanismo, su solidaridad y su hermandad” .

El envío mexicano ocurre en medio de tensiones diplomáticas. La presidenta Sheinbaum ha sostenido que México actuará con base en el principio de autodeterminación de los pueblos y continúa las conversaciones diplomáticas con Washington para buscar alternativas que permitan mantener la cooperación con Cuba sin afectar la relación bilateral .

Rusia, otro aliado clave, anunció su intención de enviar a la isla un cargamento de petróleo y productos relacionados “en calidad de ayuda humanitaria”, a pesar del bloqueo estadounidense . El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, explicó que Moscú y La Habana evalúan diferentes fórmulas para concretar el apoyo energético, aunque evitó dar detalles por “razones comprensibles”, en referencia a una posible represalia estadounidense .

Chile también se sumó a los esfuerzos solidarios. Su canciller, Alberto van Klaveren, anunció el envío de ayuda humanitaria desde su fondo contra el hambre y la pobreza, calificando la situación en la isla como un “drama humanitario” . China, por su parte, aprobó una línea de “asistencia financiera emergente” de 80 millones de dólares y el envío de hasta 90 mil toneladas de arroz .

Incluso desde Estados Unidos, de forma paralela a la presión gubernamental, se ha canalizado ayuda a través de organizaciones no gubernamentales. Caritas Cuba recibió siete contenedores con alimentos y kits de higiene, gestionados directamente entre la Iglesia católica y el gobierno de Trump, sin intervención del gobierno cubano.

La flotilla “Nuestra América” se prepara para zarpar

Una coalición internacional de movimientos sociales, grupos humanitarios y sindicatos anunció el envío de una flotilla hacia Cuba el próximo mes de marzo para llevar más ayuda humanitaria . La flotilla, denominada “Nuestra América” en honor al ensayo de José Martí, llevará comida, medicina y suministros esenciales a la isla.

La iniciativa se inspira en la flotilla Sumud, que ha intentado llevar ayuda a Gaza en medio del asedio israelí. Varios organizadores de esta misión participaron previamente en aquella experiencia. “Cuando los gobiernos aplican castigos colectivos, la gente común tiene la responsabilidad de actuar”, declaró David Adler, uno de los organizadores. “El año pasado navegamos hacia Gaza para desafiar un bloqueo que estaba dejando a los civiles sin alimentos. Hoy nos estamos preparando para navegar hacia Cuba por la misma razón: romper el asedio, llevar alimentos y medicinas, y demostrar que la solidaridad puede cruzar cualquier frontera o mar” .

La cultura como trinchera

Mientras la ayuda internacional llega y las medidas de emergencia se implementan, la vida cultural cubana se niega a desaparecer. El Centro Memorial Martin Luther King Jr., fundado en 1987 y heredero de la experiencia cubana y latinoamericana del cristianismo revolucionario, actúa en tres campos: la organización comunitaria de base, la ayuda solidaria y la construcción de movimientos populares .

El centro recibe y distribuye contenedores con colchones, elementos de techo, tanques para acopio de agua, enseres domésticos, equipamientos eléctricos, alimentos perdurables y medicinas. Promueve cooperativas de mujeres para el transporte, agricultura familiar y suburbana. Impulsa la soberanía alimentaria. Está instalando paneles fotovoltaicos para bombeo de agua y para centros de salud y educación, con la solidaridad del Movimiento Sin Tierra de Brasil y organizaciones colombianas.

En los años recientes, puntualiza Suárez, en la sociedad cubana se van develando actores organizados de la sociedad civil, apelando a la solidaridad. Es importante la labor de las iglesias católica, protestantes y evangélicas, incluido el Consejo de Iglesias de Cuba.

Voces de intelectuales contra el bloqueo

La resistencia cubana también encuentra eco en la pluma de sus intelectuales. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) ha lanzado un llamado a los creadores del mundo para movilizarse en defensa de la causa cubana. En un manifiesto firmado por más de 70 personalidades —entre ellos Miguel Barnet, Nancy Morejón, Abel Prieto y Viengsay Valdés—, denuncian la política de asfixia implementada por el gobierno estadounidense .

“Cuba ha luchado durante siglos, primero por conquistar su independencia y luego por defenderla a ultranza. Tamaña resistencia ante el imperio más poderoso y depredador de la historia humana ha sido a fuerza del alto sacrificio de su pueblo”, señala el documento.

Los firmantes advierten que el bloqueo petrolero tiene consecuencias concretas: la parálisis de hospitales, escuelas, industrias y transporte. “Intentan privar a nuestros médicos de salvar vidas; tratan de paralizar nuestro sistema de enseñanza gratuito y universal, de sumirnos en la hambruna, en la falta de energía para garantizar el acceso al agua potable, a la cocción de los alimentos; en fin, se proponen apagar de modo lento y cruento a un país” .

El manifiesto concluye con una cita de José Martí: “Quien se levanta hoy por Cuba, se levanta para todos los tiempos”.

El arte como resistencia cotidiana

Mientras las organizaciones internacionales alertan y los gobiernos negocian, en La Habana la vida continúa. El bar Capablanca, en la azotea del Hotel Nacional de Cuba, ofrece algunas de las mejores vistas de la ciudad. Desde allí, el paisaje de la bahía es espectacular, y también puede servir como improvisado termómetro del tráfico vial: los automóviles que cruzan el malecón pueden contarse con los dedos.

En las inmediaciones del monumento nacional, los choferes de los “almendrones” —los coches americanos de la década de 1950— aguardan la llegada de algún cliente que quiera pasearse por las calles semivacías. En el jardín del hotel, los turistas graban videos con sus celulares de un trío que interpreta sones, mientras los pavos reales se pasean como dueños del lugar. “Sus graznidos son insoportables”, explica Ernesto, un botones orgulloso de trabajar en el Nacional, que cuenta que la ocupación anda en 20 por ciento.

Al caer la noche, desde el mirador del mismo bar puede dibujarse un mapa de los “relumbrones” —como los cubanos nombran a los apagones— que oscurecen el barrio de El Vedado, y de los pequeños negocios que cuentan con plantas eléctricas. Un croquis cambiante con el paso de las horas.

El 14 de febrero, el patio central del Pabellón Cuba se convirtió en un escenario de canciones y poesía gracias al concierto “Mi Amor es un Arte de Paz” . Promovido por el cantautor Raúl Torres, el evento convocó a artistas consagrados y noveles para entonar los derroteros del presente, donde a las significaciones del día se sumaron la resistencia, el compromiso y la pasión por Cuba.

Los asistentes llevaron libros para intercambiar. La poesía se hermanó con viejas y nuevas canciones interpretadas por Santa Massiel, Fidel Díaz Castro, Ariel Díaz y Rey Montalvo, junto a los poetas El Kikiri de Cisneros y Adriana Fajardo. “A Cuba hay que quererla, a Cuba hay que vivirla, antes de tener el mal gusto de herirla”, cantó Torres.

Díaz Castro describió el encuentro como una acción multiartística donde la gente trajo libros como intercambio de regalos, un espacio donde la patria, el sentimiento de amor entre dos personas o colectivo, social, del pueblo, intercambian poesía en el sentido de la vida .

La guerra mediática y las mentiras

En contraste con la tranquilidad de estos espacios, en redes sociales se difunde una realidad paralela. Cuentas dedicadas a la guerra psicológica divulgan, un día sí y otro también, falsos “cacerolazos en barrios habaneros” y todo tipo de inexistentes expresiones de inconformidad popular. En cambio, decretan un “relumbrón” informativo a la resiliencia de un pueblo que, a pesar de las penurias impuestas por el bloqueo, se niega a ser colonia estadounidense y a renunciar a su revolución.

Rosa Miriam Elizalde, especialista en redes y guerra mediática, explica: “La mentira no es un exabrupto aislado, sino parte de una campaña para consolidar la impresión de que no quedan caminos políticos y son inevitables las opciones ‘más duras'”.

Nunca fue tan necesaria en la Cuba de hoy, asediada por campañas de desinformación, mentiras y medias verdades, seguir al pie de la letra la máxima del periodista René Arteaga: “Si te mientan la madre, corrobóralo, no vaya a ser una volada”.

Perspectivas: entre la resistencia y la esperanza

Cuba se prepara para un año de profunda actividad cultural y política. En octubre de 2026, el Ministerio de Cultura y el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial convocarán a la Conferencia Internacional “Cuba 2026: Pensamientos y Acciones Antirracistas” . El evento coincidirá con el Día de la Resistencia Indígena, el 12 de octubre, y con la Jornada de la Cultura Cubana, además de conmemorar el centenario del natalicio de Fidel Castro.

La cita reunirá a profesionales de las ciencias, las artes y la política, junto a representantes de gobiernos, movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales, para debatir de manera multidisciplinar sobre racismo y discriminación. Se analizarán el origen histórico de las teorías racistas, la manipulación política, la interseccionalidad del racismo y las luchas por la igualdad .

Mientras tanto, la Jornada de la Cultura Cubana, que se celebrará del 10 al 20 de octubre bajo el lema “La Cultura es la Patria”, estará enfocada hacia la comunidad. Los barrios serán los protagonistas, porque desde ellos se construye y enriquece la cultura popular tan característica del país .

La Escuela Nacional de Arte impulsará acciones en centros educativos y comunidades, con intervenciones de brigadas artísticas en todas las provincias, manteniendo ese enfoque comunitario. El 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, se realizarán en todas las escuelas del país actividades relacionadas con la cultura, para continuar rescatando esa rica herencia también con los más pequeños .

Epílogo: la lección de Elegguá

En el callejón de Hamel, la instalación en rojo y negro dedicada a Elegguá, con su símbolo del círculo y las flechas, permanece vigilante. La deidad dueña de los caminos y destinos, que abre y cierra la vía a la prosperidad o la desgracia, parece haber elegido un camino para los cubanos: el de la resistencia creativa, el de la cultura como trinchera, el de la solidaridad como escudo.

Mario y Jair terminan su copa de Negrón mientras las artistas trans afrocubanas, con sus vestidos brillantes y su pronunciación caribeña, interpretan los últimos acordes de una canción mexicana. Los niños que jugaban béisbol sin bate se han unido al público. Las ancianas sonríen. Alguien graba con su celular.

Afuera, en el Vedado, los “relumbrones” comienzan a dibujar su mapa cambiante sobre la ciudad. Pero aquí, en este pequeño callejón del centro de La Habana, la música sigue sonando.