La relación económica entre México y la Venezuela gobernada por el chavismo ha cambiado profundamente en las últimas dos décadas, pasando de una vinculación relativamente significativa a un vínculo más reducido y limitado en términos comerciales y de inversión.

Comercio bilateral en descenso: El intercambio comercial entre ambos países ha sufrido una contracción drástica, cayendo desde máximos históricos en la década de 2000 hasta valores relativamente bajos en años recientes; en 2025 el comercio total se situó en alrededor de 236 millones de dólares, con un superávit neto para México, reflejo de que las exportaciones mexicanas (por ejemplo maíz, productos agroindustriales, químicos y manufacturados) superaron ampliamente las importaciones desde Venezuela.
Este descenso es parte de una tendencia más amplia que ha visto la relación comercial bilateral caer más de 11 veces desde su máximo histórico, evidenciando la severa contracción del comercio entre ambos países.

Causas de la transformación: La crisis económica y política en Venezuela, marcada por la caída de la producción petrolera, problemas de pagos y condiciones de mercado inestables, ha reducido la demanda y la participación de Venezuela en los flujos comerciales. Esto generó salidas de empresas mexicanas o reducciones de operaciones por la falta de certeza jurídica y temor a impagos, factores que afectaron tanto el comercio como la inversión.

Inversión y capitales: Los flujos de inversión extranjera directa entre México y Venezuela se mantienen muy reducidos en términos actuales. Aunque históricamente hubo presencia más significativa de empresas mexicanas en Caracas, en la última década la inversión ha caído a niveles marginales, con cifras acumuladas menores respecto a las décadas anteriores.

Otros vínculos económicos: Más allá del comercio, han emergido movimientos de capital e impacto social derivados de la movilidad migratoria y el envío de remesas: flujos financieros desde México hacia Venezuela reflejan la presencia de venezolanos con lazos familiares o laborales que buscan apoyo económico, mientras que en México también se ha registrado la llegada de inmigrantes venezolanos que contribuyen a la dinámica demográfica y económica local.

En conjunto, estos elementos muestran cómo la relación económica entre México y la Venezuela chavista ha pasado de un intercambio más activo a uno muy reducido y específico, condicionado por las transformaciones estructurales de la economía venezolana y por nuevas formas de interacción económica que acompañan procesos migratorios y financieros.