
Un grupo multidisciplinario de científicas y científicos mexicanos promueve, a través de la diplomacia científica, las Áreas de Prosperidad Marina (APpMs) como un modelo innovador de conservación que integra la protección de los ecosistemas con el desarrollo social y económico de las comunidades costeras. Esta iniciativa representa un cambio de paradigma en la manera de concebir la relación entre las poblaciones locales y su entorno marino.
El origen: Cabo Pulmo, un caso de éxito que inspira
El concepto de Áreas de Prosperidad Marina surgió tras el estudio detallado de un caso de conservación excepcional en México: Cabo Pulmo. Hace tres décadas, en 1995, la comunidad de esta localidad en Baja California Sur tomó una decisión trascendental: dejar de pescar para permitir la recuperación del arrecife. Esta determinación, que inicialmente generó dificultades económicas al obligar a los pescadores a desplazarse más lejos para realizar su actividad, dio frutos inesperados con el paso de los años .
Jaime Gómez Gutiérrez, biólogo y profesor del Instituto Politécnico Nacional, recuerda las dificultades iniciales: “Tenían que ir a pescar más lejos, invertir más gasolina para ir fuera del Parque”. Sin embargo, gracias a la recuperación de la biodiversidad del lugar, los habitantes comenzaron a dedicarse al ecoturismo. “Mucha gente ya quiere ir allá: ahora les va económicamente muy bien y a su vez están conservando”, recalca el investigador .
Los resultados científicos fueron contundentes: en este territorio de 71 kilómetros cuadrados se logró un aumento del 463% en la biomasa de peces en solo una década, demostrando que la recuperación de los ecosistemas marinos es posible cuando las comunidades se involucran activamente en su protección .
Octavio Aburto, fotógrafo y promotor de la diplomacia científica, explica que al trabajar con las comunidades, los investigadores repararon en que los propios habitantes se preguntaban cómo prosperar en el largo plazo. Esta reflexión colectiva dio origen a la concepción de las APpMs como espacios donde la conservación y el bienestar humano avanzan de la mano .
Una nueva manera de pensar la conservación
Las Áreas de Prosperidad Marina representan una narrativa conciliadora que lleva el concepto de conservación a otro lugar, según Valentina Platzgummer, quien promueve la formación de jóvenes líderes en el Golfo de California a través del Programa de Liderazgo en Conservación del Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación (CBMC). Para ella, esta nueva perspectiva permite reconocer que ya existen casos de éxito donde las propias comunidades locales promovieron la regeneración de los recursos marino-costeros y obtuvieron beneficios socioeconómicos a partir de ello .
Gloria Pérez, ingeniera en Sistemas Computacionales integrante del movimiento, señala las limitaciones de las áreas protegidas tradicionales: “Por decreto están protegidas, pero, ¿quién las cuida? ¿Existen los recursos para cuidarlas con la logística que implica? Entonces, están muy decretadas, pero hay muy poca capacidad para cuidarlas”. Esta reflexión subraya la necesidad de encontrar y fortalecer zonas de menor extensión donde las personas que habitan el territorio quieran protegerlo y puedan vivir dignamente de los recursos naturales .
Jaime Gómez Gutiérrez explica la lógica detrás de este enfoque: “Esto funciona porque la misma gente trata de no hacer daño al ecosistema, pues sabe que la mejor estrategia para coexistir, de tener un beneficio económico, es un ecosistema saludable”. Por su parte, Ricardo Cantú, del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), quien colabora en la cuantificación y visualización de los beneficios económicos de las APpMs, enfatiza: “Si queremos lograr la regeneración ecológica, necesitamos también pensar en la regeneración social” .
Catalina López, bióloga marina y maestra en Conservación del Instituto de las Américas, destaca la evolución en el enfoque de trabajo: “Hace 15 años no era común encontrar a antropólogos o sociólogos trabajando con biólogos marinos con un mismo fin. Ahora es mucho más común”. Esta interdisciplinariedad resulta fundamental para abordar la complejidad de los desafíos socioambientales .
Logros y proyecciones
El trabajo de este colectivo ha trascendido el ámbito académico para incidir en políticas públicas y foros internacionales. La presencia de científicos mexicanos en espacios como la COP16 de Biodiversidad de la ONU, celebrada en Colombia, y la UNOC3 en Francia, ha sido clave para posicionar el modelo de las APpMs .
Como resultado de encuentros con representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el enfoque de las Áreas de Prosperidad Marina ya fue incorporado en el Plan Nacional de Desarrollo rumbo a 2030 en México. Como parte de este compromiso, se prevé la creación de diez nuevas Áreas de Prosperidad Marina en el Golfo de California .
A escala internacional, Alfredo Girón, director de la Agenda de Acción Oceánica (Head of Oceans) en el Foro Económico Mundial, está incorporando la propuesta de las APpMs en la estrategia para alcanzar la meta de la UNESCO de proteger y restaurar el 30% del océano antes de 2030. Girón observa una transición significativa: “Lo que está pasando es una transición en la cual la gente ya se está dando cuenta que hay límites planetarios. Hay cada vez más una presión social para que haya menos inequidad, por asegurarse que las comunidades indígenas y los pueblos locales estén involucrados en la toma de decisiones” .
Formación de nuevas generaciones
A través del Programa de Liderazgo en Conservación del CBMC, en 2026 se lanzará la segunda generación integrada por treinta jóvenes para fortalecer liderazgos locales e impulsar acciones colectivas orientadas a la conservación y restauración del Golfo de California. La meta es consolidar una red activa de quinientos jóvenes que construyan soluciones desde sus propios territorios, a partir de sus necesidades y visión de futuro .
Otro logro importante es el posicionamiento del concepto de APpMs en eventos como el Foro Mar de Cortés, un espacio para tejer alianzas para la conservación entre actores de los cinco estados que conforman la región. Tanto el fortalecimiento de la divulgación científica como la articulación de información entre los investigadores están ayudando a construir alternativas de bienestar social y ecosistémico que integran los intereses particulares de cada comunidad .
Ciencia al alcance de todos
Para Octavio Aburto, la diplomacia científica comienza de la mano de las comunidades, pero también implica generar una narrativa que conecte con la sociedad para que las personas puedan entender cada vez más el mundo natural y científico. Con este propósito, crearon dataMares, un sitio de divulgación científica a cargo de la bióloga Catalina López, que lleva siete años compartiendo información accesible sobre biodiversidad y conservación marina .
Catalina López resume el espíritu de esta iniciativa: “Fortaleciendo a cada comunidad con su propio potencial para la conservación y desarrollo”. En un país con más de 11,000 kilómetros de costas y una rica biodiversidad marina, el movimiento por las Áreas de Prosperidad Marina ofrece una ruta prometedora para armonizar la protección ambiental con el bienestar de las comunidades que históricamente han dependido de los recursos del mar .
