Con rutinas, maquillaje y un profundo pesar, colegas del arte de la risa rindieron un homenaje póstumo a Juan Cervantes Quiroga, quien falleció a los 53 años tras una larga enfermedad. El cuerpo del payaso fue velado con su atuendo característico en un emotivo adiós que combinó la tradición del gremio con el cariño de una comunidad que lo acogió por más de 27 años.

Un ambiente de profunda emotividad, pero también de homenaje a la alegría, marcó la despedida de Juan Cervantes Quiroga, conocido en el gremio artístico como el payaso “Chicharito”, quien falleció el pasado lunes 16 de febrero a los 53 años de edad debido a una enfermedad crónico-degenerativa.

Este miércoles, familiares, amigos y decenas de payasos de la región se congregaron en el portal de la Presidencia Municipal de Huauchinango para rendir un último y sentido tributo a su compañero. La ceremonia tuvo un distintivo especial: el féretro de Juan Cervantes permaneció abierto y él estaba vestido con su completo traje de payaso, con el rostro maquillado, como si estuviera listo para ofrecer su función final [texto base].

El gremio de los “hombres y mujeres de la risa” decidió despedirlo de la manera que mejor saben hacerlo: con rutinas cómicas. Varios de sus colegas se presentaron ante el público que abarrotó las gradas y los alrededores del palacio municipal, arrancando carcajadas entre los asistentes en un acto que buscaba celebrar la vida y el legado de quien dedicó su existencia a provocar sonrisas [texto base].

Sin embargo, el momento no era sencillo. Los especialistas en hacer reír se mostraron visiblemente nerviosos y quebrantados. En distintos momentos, la voz se les cortó y más de una vez llevaron las mangas de sus coloridos disfraces a los ojos para contener el llanto, sin detener sus rutinas y sin dejar de rendir honores a su amigo, quien fue una inspiración para muchos dentro del gremio [texto base].

Solidaridad en los momentos difíciles

La partida de “Chicharito” no tomó por sorpresa a sus seres queridos, quienes estuvieron a su lado durante su lucha contra la enfermedad. Antes de su fallecimiento, sus compañeros del gremio se organizaron para apoyarlo, realizando colectas públicas en las calles de Huauchinango para reunir recursos económicos y cubrir los gastos de su atención médica, un gesto que refleja la unión y solidaridad que caracteriza a quienes se dedican a este oficio [texto base].

Un legado de 27 años en la región

Juan Cervantes Quiroga era originario del municipio vecino de Xicotepec. De acuerdo con información proporcionada por su familia, llegó a Huauchinango hace 27 años con el propósito de buscar mejores oportunidades. Desde entonces, se integró a la vida cultural y social de la cabecera municipal, convirtiéndose en un personaje querido y reconocido por generaciones que crecieron viendo sus actuaciones en fiestas, eventos y las calles de la sierra norte de Puebla [texto base].

Su historia y la emotiva despedida que recibió resuenan como un recordatorio del impacto que los artistas populares tienen en el tejido social de las comunidades, mucho más allá de los reflectores. El gremio de payasos de Huauchinango perdió a un miembro, pero su memoria permanecerá viva entre las risas que sembró durante más de dos décadas.