
Un contingente de aproximadamente cien efectivos estadounidenses arribó a Nigeria con el objetivo de brindar entrenamiento, asesoramiento técnico e intercambio de inteligencia a las fuerzas armadas nigerianas en su combate contra grupos terroristas como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental, en una misión que excluye la participación directa en operaciones de combate.
El Ministerio de Defensa de Nigeria confirmó el lunes el arribo de alrededor de cien militares estadounidenses a la localidad nororiental de Bauchi, como parte de un acuerdo bilateral para reforzar las capacidades del Ejército nigeriano frente a la creciente amenaza yihadista que afecta al país más poblado de África.
El despliegue, que incluye equipamiento asociado a la misión, responde a una solicitud formal del gobierno nigeriano a Estados Unidos para recibir apoyo en materia de entrenamiento, asistencia técnica y compartición de inteligencia.
Alcance de la misión: entrenamiento sin combate
El portavoz del Cuartel General de la Defensa de Nigeria, general de división Samaila Uba, enfatizó que los efectivos estadounidenses no participarán en acciones de combate ni asumirán un papel operativo directo en territorio nigeriano. Descritos como “especialistas técnicos”, su función se limitará exclusivamente a tareas de asesoramiento y formación.
“Las fuerzas nigerianas mantienen plena autoridad de mando, toman todas las decisiones operacionales y liderarán todas las misiones en el territorio soberano de Nigeria”, declaró Uba, subrayando que la presencia militar extranjera opera bajo control nigeriano.
El despliegue representa solo la primera fase de una presencia militar más amplia. Funcionarios estadounidenses confirmaron a medios locales que se esperan aproximadamente doscientos militares adicionales en las próximas semanas, que se distribuirán en varias bases del país.
Contexto de tensiones diplomáticas previas
La cooperación militar se produce tras un período de fricciones diplomáticas entre Washington y Abuja. En meses recientes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al gobierno nigeriano de no hacer lo suficiente para proteger a las comunidades cristianas de un presunto genocidio, señalamiento que las autoridades nigerianas rechazaron enfáticamente.
Analistas y el propio gobierno nigeriano señalan que la violencia afecta indistintamente a cristianos y musulmanes. Nigeria, con 240 millones de habitantes divididos aproximadamente al 50 por ciento entre ambas religiones, enfrenta una crisis de seguridad multidimensional que trasciende las divisiones confesionales.
El presidente nigeriano Bola Tinubu, en el poder desde mayo de 2023, declaró el pasado noviembre una emergencia nacional de seguridad y anunció el reclutamiento de veinte mil agentes de policía adicionales tras una serie de secuestros masivos de estudiantes.
Antecedentes de cooperación militar bilateral
En diciembre de 2025, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo su primer ataque aéreo en territorio nigeriano, lanzando más de una docena de misiles Tomahawk desde un buque en aguas del Golfo de Guinea contra campamentos atribuidos al Estado Islámico en el estado de Sokoto, en el noroeste del país.
Los bombardeos, coordinados con las autoridades nigerianas y aprobados por el presidente Tinubu, causaron más de cien bajas entre milicianos del grupo Lakurawa, afiliado a la Provincia del Sahel del Estado Islámico.
El mes pasado, el Comando África de los Estados Unidos confirmó que una pequeña unidad de oficiales militares estadounidenses se encontraba en Nigeria, enfocada principalmente en labores de apoyo de inteligencia.
Reacciones positivas en el ámbito político nigeriano
El diputado portavoz de la Cámara de Representantes de Nigeria, Philip Agbese, calificó el despliegue como una “señal de una nueva era” en los lazos de seguridad entre Nigeria y Estados Unidos, describiéndolo como un “punto de inflexión” en la lucha del país contra el terrorismo, el bandidaje y los crímenes violentos.
Agbese destacó que la colaboración es práctica y no simbólica, y que mejorará la recopilación de inteligencia, la capacidad operativa y la experiencia técnica de las Fuerzas Armadas nigerianas.
“Este desarrollo subraya la confianza que la administración del presidente Bola Ahmed Tinubu ha ganado en el escenario global. Por primera vez en mucho tiempo, Nigeria está interactuando con una gran potencia global como Estados Unidos desde una posición de claridad estratégica y respeto mutuo”, declaró Agbese.
El legislador rechazó las sugerencias de que la presencia de tropas estadounidenses socava la soberanía de Nigeria, insistiendo en que el despliegue fue solicitado por el gobierno nigeriano y está alineado con el interés nacional para combatir eficazmente el terrorismo.
El complejo panorama de seguridad en Nigeria
Nigeria enfrenta una lucha prolongada contra decenas de grupos armados que disputan territorio en diferentes regiones del país.
En el noreste, la insurgencia yihadista está arraigada desde 2009, protagonizada por Boko Haram y su escisión, la Provincia de África Occidental del Estado Islámico. En el noroeste, grupos criminales armados conocidos como “bandidos” llevan a cabo secuestros masivos por rescate y minería ilegal.
En el estado de Sokoto opera Lakurawa, una milicia que surgió en 2017 como fuerza anticrimen invitada por comunidades locales pero que posteriormente impuso un régimen de terror bajo interpretaciones radicales de la sharía. Recientemente, la crisis se ha agravado con la llegada de otros combatientes de la región del Sahel, incluyendo el grupo Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, que reivindicó su primer ataque en suelo nigeriano el año pasado.
En las regiones centrales persisten los enfrentamientos entre comunidades de agricultores cristianos y pastores fulani musulmanes por el control de tierras fértiles, aunque analistas subrayan que el conflicto responde principalmente a presiones económicas y disputas por recursos naturales.
Varios miles de personas en Nigeria han perdido la vida en el conflicto, según datos de Naciones Unidas. Entre julio de 2024 y junio de 2025, según datos compilados por organizaciones de derechos humanos, se registraron más de cuatro mil setecientos secuestros en todo el país.
Perspectivas de la cooperación bilateral
El portavoz presidencial Sunday Dare reconoció que Nigeria necesita “apoyo masivo del gobierno estadounidense” en términos de aviones de combate y municiones, aunque se negó a precisar cifras o plazos. La solicitud evidencia las limitaciones operativas de unas Fuerzas Armadas nigerianas que llevan años combatiendo simultáneamente múltiples frentes de inseguridad.
Agbese concluyó que la asociación envía un mensaje claro a quienes financian y apoyan el terrorismo a nivel local o internacional: “el espacio para la impunidad se está reduciendo rápidamente”.
