Miles de niños ucranianos viven, estudian y duermen en refugios subterráneos mientras los ataques rusos destruyen hogares, escuelas y hospitales

Cuando se cumplen cuatro años desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en Ucrania, la vida cotidiana de millones de niños se ha transformado por completo. Lo que debería ser una etapa de juegos, aprendizaje y socialización se ha convertido en una lucha diaria por la supervivencia bajo tierra, en sótanos húmedos y fríos que ahora funcionan como hogares, escuelas y refugios improvisados .

En ciudades como Jersón y Járkov, en el sur y este del país respectivamente, los ataques diarios y el impacto sobre la infraestructura civil han dejado pocas zonas verdaderamente seguras. Ante esta amenaza constante, la infancia se ha trasladado literalmente al subsuelo: aprender, dormir y jugar en sótanos se ha convertido en la nueva normalidad para los niños que aún permanecen en estas localidades cercanas al frente de batalla .

Jersón: una ciudad bajo fuego constante

El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Ucrania, Munir Mammadzade, describió recientemente desde un sótano en Jersón la dramática situación que enfrentan los menores en esa región. Según sus declaraciones, la ciudad permanece “bajo fuego constante”, con ataques de artillería diarios que destruyen viviendas e infraestructura crítica, mientras que las redes antidrones cubren las áreas urbanas como recordatorio permanente del peligro .

Antes del conflicto, había alrededor de 60 mil niños viviendo en Jersón. Hoy, apenas unos 5 mil permanecen en la ciudad, todos obligados a pasar gran parte de su tiempo en espacios subterráneos para mantenerse a salvo de los bombardeos. Mammadzade subrayó que estos menores “tienen que aprender, jugar y dormir en sótanos para mantenerse a salvo”, y alertó sobre “el agotamiento que sufren las familias por vivir las 24 horas del día en un estado de alerta máxima” .

El drama humano queda ejemplificado en casos como el de Kateryna, madre de dos hijos, quien en una noche gélida de enero tuvo que huir con sus niños al pasillo durante un ataque, justo cuando una bomba impactó su vivienda. Sus hijos, Daria de 16 años y Artem de 8, resultaron heridos por esquirlas, y ella misma requirió ser intervenida quirúrgicamente .

Escuelas subterráneas: el aula como refugio

Estos sótanos, algunos improvisados y otros construidos específicamente como búnkeres, no son solamente refugios de emergencia. Con el paso de los años, se han convertido también en aulas improvisadas donde los niños intentan mantener cierta continuidad educativa .

UNICEF apoya centros de protección infantil subterráneos en la ciudad y brinda asesoramiento psicológico a los menores. Estos espacios de protección subterráneos proporcionan “un pequeño respiro” en medio de la tragedia cotidiana, según Mammadzade .

En toda Ucrania, cerca de un millón de jóvenes estudian en línea, y 300 mil de ellos lo hacen exclusivamente a través de internet, según información del Ministerio de Educación ucraniano. La región de Járkov es la que tiene más centros educativos destruidos o dañados por la guerra, con 843 planteles afectados, lo que representa el 20 por ciento del total nacional de 4 mil 358 escuelas dañadas o destruidas desde el inicio de la invasión .

Las recientes escuelas subterráneas construidas en Járkov han motivado el regreso de numerosas familias a la ciudad. Un ejemplo es el “Liceo 17”, que abrió en septiembre de 2025 un sótano especialmente acondicionado para funcionar como centro educativo. Olga Nepluyeba, profesora de español y alemán, explicó que las clases en línea “funcionaban bien, pero ya eran muchos años sin vernos, sin tocarnos, sin que los niños se pudiesen comunicar con sus compañeros”. Vlad, de diez años, resume el sentir de muchos: “En casa me aburría mucho y no me gustaba. Pero ahora es más divertido”. Marta, de nueve años, añade: “Ahora podemos abrazar a nuestras profesoras”.

Cifras de una generación desplazada

El impacto de la guerra en la infancia ucraniana se refleja en cifras estremecedoras. Más de un tercio de los niños de Ucrania —2 millones 589 mil 900— permanecen desplazados cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala. Esta cifra incluye a más de 791 mil niños desplazados dentro del propio país y cerca de un millón 798 mil 900 que viven como refugiados en el extranjero .

Muchos niños se han visto obligados a huir de sus hogares en múltiples ocasiones. Una encuesta reciente de UNICEF reveló que, entre los desplazados, uno de cada tres adolescentes de entre 15 y 19 años cambió de lugar al menos dos veces, siendo la inseguridad la razón más común para huir .

Los bombardeos, incluidos los ataques de largo alcance intensificados, han causado la muerte o lesiones a más de 3 mil 200 niños desde el 24 de febrero de 2022. El año pasado se registró un aumento del 10 por ciento en las víctimas infantiles en comparación con 2024, marcando el tercer año consecutivo en que las víctimas infantiles verificadas por Naciones Unidas incrementaron .

Infraestructura destruida y condiciones extremas

Los servicios esenciales de los que dependen los niños han sido diezmados en los últimos cuatro años y están bajo una presión creciente. Más de mil 700 escuelas y otras instalaciones educativas han sido dañadas o destruidas, lo que significa que uno de cada tres niños no puede asistir a la escuela de manera presencial a tiempo completo .

Los ataques a la infraestructura energética, que se intensificaron en octubre de 2025, han dejado fuera de servicio el 50 por ciento de la capacidad de generación eléctrica de Ucrania y el 60 por ciento de la producción de gas natural. Millones de niños y familias luchan por sobrevivir a temperaturas bajo cero, obligados a soportar días sin calefacción, electricidad y agua en sus hogares .

En estas condiciones, los recién nacidos y los niños pequeños son los más vulnerables a enfermedades respiratorias e hipotermia. Una de cada cinco familias reporta problemas de salud vinculados a las bajas temperaturas en interiores. Las instalaciones médicas enfrentan enormes dificultades para operar debido a los ataques y la falta de energía, con casi 200 centros de salud dañados o destruidos solamente en 2025 .

Arthur Erken, director regional para Europa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), declaró recientemente: “Con temperaturas que bajan hasta los -20 grados centígrados, las comunidades se enfrentan a una grave escasez de calefacción, electricidad y reparaciones domésticas. Una vivienda segura, una energía fiable y los servicios esenciales no son lujos. Son fundamentales para la supervivencia, la seguridad y la dignidad de las personas. Tras cuatro años de guerra, la resiliencia por sí sola no puede sostener a las familias” .

El costo psicológico de la guerra

El impacto de la guerra va más allá de la inseguridad física. La exposición constante a la violencia, la pérdida de seres queridos, la incertidumbre sobre el futuro y la falta de estabilidad han generado una carga psicológica profunda en la infancia ucraniana .

La directora regional de UNICEF para Europa y Asia Central, Regina De Dominicis, advirtió que “la seguridad es cada vez más difícil de alcanzar para los niños en Ucrania, dado que los ataques a áreas civiles continúan en todo el país. De muchas maneras, la guerra sigue a estos niños” .

Una encuesta reciente de UNICEF reveló que uno de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años está perdiendo la esperanza de tener un futuro en Ucrania, lo que evidencia la necesidad urgente de seguridad, estabilidad e inversión en servicios críticos y oportunidades para la juventud .

La madre de Anastasiia, una niña de 8 años que huyó con su familia de la región de Zaporizhzhia, describe la tensión emocional constante: “Cuando los niños oyen una explosión, se preocupan, se ponen nerviosos. Es una tensión emocional constante. Las personas adultas lo sienten, pero los niños y niñas lo sienten más profundamente. El sistema nervioso está agotado”.

Marsha, de 15 años, ha vivido su transición de la niñez a la adolescencia en medio de la guerra. Admite no recordar con detalle cómo era la vida antes de la invasión, pero sí echa en falta experimentar los anhelos propios de cualquier adolescente: “Me gustaría estudiar adecuadamente, y también me gustaría tener más libertad. Por la guerra, mis padres son más estrictos. Tienen miedo de los ataques y no nos dejan salir con los amigos con normalidad”.

Pobreza y vulnerabilidad crecientes

La guerra ha empujado a la pobreza a cuatro de cada diez niños en Ucrania. La pobreza ha aumentado en un 70 por ciento desde 2021, y el 39 por ciento de los hogares encabezados por una mujer enfrentan necesidades extremas. Los reportes de violencia de género se han incrementado en un 36 por ciento desde 2022, con las adolescentes en mayor riesgo de violencia sexual .

Los niños con discapacidades, aquellos que retornan del extranjero y los que se encuentran en acogimiento alternativo figuran entre los más vulnerables. Los menores en zonas ocupadas permanecen en gran medida inaccesibles para la asistencia humanitaria .

La respuesta humanitaria

UNICEF y otras organizaciones humanitarias continúan trabajando en toda Ucrania y en los países vecinos para apoyar a los niños afectados por el desplazamiento y la violencia continua. Durante 2025, UNICEF proporcionó asistencia humanitaria a 7 millones de personas, incluyendo 2.5 millones de niños, a través de autoridades locales y socios. Su programa de recuperación, en colaboración con autoridades nacionales y locales, fortaleció los servicios sociales para aproximadamente 9.8 millones de personas en todo el país .

La asistencia incluye acceso a agua potable, atención médica, nutrición, educación, servicios de protección infantil y apoyo psicosocial y de salud mental, además de ayudar a reparar y rehabilitar infraestructuras esenciales como escuelas, centros de salud y sistemas de abastecimiento de agua dañados por los ataques .

Para 2026, UNICEF requiere 387.9 millones de dólares (350 millones para la respuesta dentro de Ucrania y 37.9 millones para la respuesta a refugiados) para garantizar protección, mantener servicios, fortalecer sistemas y mantener la capacidad de respuesta ante necesidades nuevas o crecientes .

El llamado de la comunidad internacional

Las organizaciones humanitarias enfatizan la necesidad de mantener el apoyo internacional a Ucrania. El Comité de Emergencia Español alertó que la situación humanitaria continúa siendo “extremadamente crítica” como consecuencia de las hostilidades persistentes y los ataques reiterados contra infraestructuras civiles y energéticas. Alrededor de 12.7 millones de personas requieren asistencia y protección en Ucrania, con más de 3.3 millones de menores en grave peligro en un contexto marcado por la violencia continuada, la interrupción de la educación y una presión psicológica constante .

Regina De Dominicis concluyó: “Las obligaciones derivadas del derecho internacional humanitario deben ser respetadas y deben tomarse todas las medidas posibles para proteger a los niños y las infraestructuras civiles de las que dependen. Cada niño tiene derecho a crecer en seguridad, y este derecho debe ser respetado sin excepciones” .

Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la infancia ucraniana continúa pagando el precio más alto de una guerra que no eligió, obligada a crecer entre sombras, bajo tierra y con la esperanza, cada vez más frágil, de un futuro en paz.