Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes en Jalisco, autoridades federales descubrieron que la organización criminal utilizaba internet satelital de última generación para comunicarse en todo el país y en sus rutas marítimas de narcotráfico

El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ocurrido el pasado 22 de febrero en Talpa de Allende, Jalisco, ha dejado al descubierto no solo la estructura operativa de la organización criminal, sino también la sofisticada tecnología que empleaban para coordinar sus actividades ilícitas en todo el territorio nacional.

De acuerdo con información de inteligencia revelada por fuentes oficiales, en el operativo realizado en la sierra de Jalisco, donde perdió la vida el capo más buscado de México, fueron asegurados diversos equipos de Starlink, la red de internet satelital propiedad del multimillonario Elon Musk, que eran utilizados por el CJNG para mantener comunicación y coordinación en todo el país.

Tecnología de punta al servicio del crimen organizado

Los equipos de Starlink encontrados en la sede de “El Mencho” en Talpa de Allende representan un salto tecnológico en las capacidades de comunicación de los grupos criminales. A diferencia de las redes celulares convencionales, que dependen de torres de transmisión y pueden ser intervenidas o bloqueadas por las autoridades, las conexiones satelitales de Starlink ofrecen una cobertura global y una mayor dificultad para ser interceptadas.

La red de satélites de órbita baja de Starlink permite una conexión a internet de alta velocidad prácticamente en cualquier lugar del planeta, incluyendo las zonas montañosas y de difícil acceso donde tradicionalmente se han establecido los campamentos de los líderes del narcotráfico. Esta característica convierte a estos equipos en herramientas especialmente valiosas para organizaciones que necesitan mantener comunicación constante con sus operadores en distintas regiones.

Las autoridades señalaron que los equipos asegurados no solo se utilizaban para la comunicación ordinaria, sino también para coordinar operaciones de narcotráfico, extorsión y violencia, así como para mantener contacto con células delictivas en otros estados de la república y con socios en el extranjero.

Starlink también en submarinos del narco

Pero el hallazgo no se limitó a la sede del líder criminal en Jalisco. Fuentes de inteligencia consultadas confirmaron que también se localizaron antenas de Starlink en los submarinos y semisumergibles utilizados por el CJNG para transportar droga hacia Estados Unidos y otros destinos internacionales.

La presencia de estos equipos en embarcaciones de narcotráfico representa un desafío adicional para las autoridades, ya que permite a los criminales mantener comunicación con sus bases en tierra durante las travesías marítimas, coordinar los tiempos de entrega con precisión y recibir instrucciones sobre rutas alternativas en caso de detección por parte de las fuerzas de seguridad.

Los semisumergibles y submarinos utilizados por los cárteles para el transporte de drogas han evolucionado significativamente en las últimas décadas. Lo que comenzó como embarcaciones rudimentarias de madera y fibra de vidrio ha dado paso a verdaderos submarinos de fabricación artesanal, con capacidad para transportar varias toneladas de droga y tripulaciones de hasta cuatro personas. La incorporación de tecnología satelital representa un nuevo escalón en esta evolución.

Expertos en seguridad marítima señalan que la capacidad de mantener comunicación satelital desde embarcaciones semisumergibles complica enormemente las labores de interdicción en el mar, ya que las tripulaciones pueden ser alertadas con anticipación sobre la presencia de patrullas o buques de guerra, y modificar sus rutas para evadir la captura.

Un problema de alcance global

El uso de Starlink por parte del CJNG no es un caso aislado. En los últimos meses, diversas agencias de seguridad internacionales han reportado el empleo de esta tecnología por parte de grupos criminales y beligerantes en distintas partes del mundo.

En regiones conflictivas de África, grupos insurgentes han utilizado terminales Starlink para coordinar sus operaciones y mantener comunicación con sus redes de apoyo en el extranjero. En Medio Oriente, facciones armadas han empleado esta tecnología para evadir los sistemas de vigilancia y mantener comunicación cifrada entre sus comandantes.

La facilidad de adquisición de los equipos Starlink, que pueden ser comprados a través de internet o en distribuidores autorizados en prácticamente cualquier país, y la cobertura global del servicio, hacen de estos dispositivos una herramienta extremadamente atractiva para quienes buscan operar al margen de la ley y evadir los sistemas de vigilancia tradicionales.

Un informe de inteligencia compartido entre agencias de Estados Unidos, México y Canadá señala que al menos seis organizaciones criminales transnacionales han sido detectadas utilizando tecnología Starlink en sus operaciones, lo que evidencia la magnitud del fenómeno y la necesidad de una respuesta coordinada.

La postura de Starlink y SpaceX

Hasta el momento, SpaceX, la empresa propietaria de Starlink, no ha emitido un comunicado oficial sobre el uso no autorizado de sus equipos por parte del crimen organizado en México. Sin embargo, fuentes cercanas a la compañía señalan que los terminales son adquiridos de manera legal a través de distribuidores autorizados, y que la empresa no tiene control sobre el uso que los compradores den al servicio una vez activado.

La posición de la empresa ha sido, tradicionalmente, que su servicio es neutral y que no puede responsabilizarse por el mal uso que terceros puedan dar a su tecnología. No obstante, especialistas en ética tecnológica señalan que esta postura podría ser insuficiente en casos donde el uso ilegal es sistemático y previsible.

Expertos en seguridad consultados señalan que, si bien Starlink no tiene responsabilidad directa en el uso ilegal de sus equipos, podría implementar mecanismos para prevenir o dificultar su utilización por parte de organizaciones criminales. Entre las medidas sugeridas se encuentran:

  • Implementar sistemas de geolocalización que permitan detectar el uso de terminales en zonas de alta incidencia delictiva.
  • Desarrollar protocolos de bloqueo remoto para inhabilitar equipos utilizados en actividades ilícitas.
  • Establecer mecanismos de verificación más estrictos para la adquisición de terminales en regiones de riesgo.
  • Colaborar con las autoridades compartiendo información sobre patrones de uso sospechosos.
  • Diseñar versiones de sus equipos con capacidades de monitoreo limitadas para zonas de alto riesgo.

El desafío para las autoridades mexicanas

El hallazgo de equipos Starlink en poder del CJNG evidencia la necesidad de actualizar los protocolos de inteligencia y vigilancia para hacer frente a las nuevas tecnologías que los grupos criminales están incorporando a sus operaciones.

La guerra contra el narcotráfico, que durante décadas se ha librado en caminos, costas y zonas urbanas, ahora también se libra en el espacio, a través de las comunicaciones satelitales. Las autoridades mexicanas enfrentan el desafío de desarrollar capacidades técnicas para interceptar o neutralizar este tipo de comunicaciones, que son significativamente más complejas de intervenir que las redes celulares tradicionales.

Expertos en seguridad consultados señalan que se requiere una inversión significativa en tecnología y capacitación para estar a la altura de este nuevo desafío. Además, es necesaria una mayor coordinación con agencias internacionales y con las propias empresas tecnológicas para compartir información y desarrollar estrategias conjuntas.

El general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, ha señalado en conferencias de prensa recientes que las fuerzas armadas están conscientes de este desafío y que se están implementando medidas para actualizar las capacidades de inteligencia y vigilancia tecnológica.

Cooperación internacional

Ante la magnitud del problema, las autoridades mexicanas han intensificado la cooperación con agencias internacionales como la DEA, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, así como con agencias de inteligencia de otros países afectados por el narcotráfico.

El objetivo es compartir información sobre el uso de tecnologías satelitales por parte del crimen organizado y buscar mecanismos conjuntos para neutralizarlas. Esta cooperación incluye el intercambio de inteligencia sobre rutas de tráfico, métodos de operación y, cada vez más, sobre las herramientas tecnológicas empleadas por los cárteles.

La designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte del gobierno de Estados Unidos, anunciada recientemente por el presidente Donald Trump, podría facilitar una cooperación aún más estrecha en materia de inteligencia y operaciones conjuntas.

La Zar Antidrogas de Estados Unidos, Sara Carter, durante su reciente visita a México, señaló que la cooperación bilateral en materia de inteligencia tecnológica será una prioridad en los próximos meses, y que se están explorando mecanismos para compartir información en tiempo real sobre comunicaciones satelitales utilizadas por el crimen organizado.

Implicaciones para la seguridad nacional

El uso de tecnología satelital por parte del CJNG tiene implicaciones profundas para la seguridad nacional de México y sus vecinos. La capacidad de mantener comunicaciones seguras y en tiempo real entre distintos puntos del país y del mundo permite a los cárteles coordinar operaciones de manera más eficiente, reaccionar rápidamente a los movimientos de las autoridades y expandir sus redes de influencia.

Además, el acceso a internet de alta velocidad en zonas remotas facilita otras actividades ilícitas como la extorsión, el secuestro y la trata de personas, que requieren comunicación constante entre los perpetradores.

Las autoridades han señalado que el combate al crimen organizado debe incluir, necesariamente, una estrategia para neutralizar sus capacidades tecnológicas, así como para prevenir la adquisición de equipos que puedan ser utilizados con fines delictivos.

Un llamado a la responsabilidad corporativa

El caso del uso de Starlink por parte del CJNG abre un debate más amplio sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la prevención del uso ilegal de sus productos y servicios.

A diferencia de otras industrias, donde existen regulaciones estrictas sobre a quién se puede vender y con qué fines, el sector tecnológico ha operado tradicionalmente con un alto grado de libertad. Sin embargo, casos como este demuestran que es necesario encontrar un equilibrio entre la innovación y la seguridad.

Especialistas en ética tecnológica señalan que las empresas deben incorporar consideraciones de seguridad en el diseño mismo de sus productos, anticipando los posibles usos ilegales y desarrollando mecanismos para prevenirlos. Esto incluye desde sistemas de verificación de identidad más robustos hasta la capacidad de desactivar remotamente equipos utilizados en actividades criminales.

Organizaciones de la sociedad civil han comenzado a presionar para que se establezcan regulaciones internacionales que obliguen a las empresas de telecomunicaciones satelitales a implementar salvaguardas que impidan el uso de sus servicios por parte del crimen organizado.

Próximos pasos

Las autoridades federales continuarán con el análisis de los equipos asegurados en el operativo contra “El Mencho”, así como con la investigación sobre la red de adquisición y distribución de tecnología satelital entre los grupos criminales.

Se espera que en los próximos días se den a conocer más detalles sobre el alcance del uso de Starlink por parte del CJNG, así como las medidas que se implementarán para prevenir que esta tecnología siga siendo utilizada con fines delictivos.

El caso de “El Mencho” y su red de comunicaciones satelitales será, sin duda, un parteaguas en la forma en que las autoridades enfrentan el desafío tecnológico del crimen organizado, y marcará el inicio de una nueva fase en la guerra contra el narcotráfico en México.

El abatimiento del líder del CJNG ha sido celebrado como un éxito de la cooperación bilateral, pero también ha puesto de manifiesto la necesidad de actualizar las estrategias de seguridad para enfrentar a un enemigo que se adapta constantemente y que no duda en incorporar las tecnologías más avanzadas para proteger sus operaciones.

La guerra contra el narcotráfico entra así en una nueva dimensión, donde las comunicaciones satelitales, la inteligencia artificial y otras tecnologías de punta jugarán un papel cada vez más importante, tanto para los criminales como para quienes los persiguen.