Caroline King, de 63 años, encogió casi 30 centímetros mientras esperaba un trasplante de hígado debido a una hepatitis granulomatosa, una condición tan infrecuente que los especialistas registran apenas un caso por década

Lo que comenzó como una molesta picazón en el ojo mientras veía televisión terminó convirtiéndose en un diagnóstico que cambiaría radicalmente la vida de Caroline King. Esta británica de 63 años es ahora una voz visible para crear conciencia sobre las enfermedades hepáticas raras, en el marco del Día Internacional de las Enfermedades Raras, celebrado el último día de febrero.

Su historia es un testimonio de resiliencia y una lección sobre cómo el cuerpo humano puede resistir situaciones límite. “En retrospectiva, todavía no puedo creer lo que pasó y que todavía esté aquí”, reflexiona King en conversación con la BBC .

El síntoma que lo desencadenó todo

En 2018, Caroline se encontraba en su casa viendo televisión cuando notó que su visión se volvía “rara” y desenfocada. Inicialmente, pensó que podría ser algo pasajero, pero acudió a un especialista. El oculista le diagnosticó una dolencia inflamatoria que afectaba una parte del ojo, sin imaginar aún la magnitud del problema subyacente .

Fue en 2019, cuando sus ojos y su piel comenzaron a tornarse amarillentos, que los médicos realizaron una biopsia de hígado. El resultado fue contundente: hepatitis granulomatosa, una enfermedad hepática tan rara que, según explicaron los especialistas, podría presentarse apenas un caso cada 10 años .

La hepatitis granulomatosa es una condición en la que el sistema inmunológico ataca al hígado formando pequeñas inflamaciones llamadas granulomas. Estos granulomas pueden interferir con la función hepática normal y, en casos graves, llevar a la insuficiencia del órgano .

El impacto físico: perder casi 30 centímetros

Mientras Caroline esperaba un trasplante de hígado, un proceso que se extendió por seis meses, su cuerpo comenzó a experimentar cambios dramáticos. La medicación necesaria para mantenerla con vida mientras aguardaba el órgano compatible provocó una osteoporosis severa en su columna vertebral .

El debilitamiento de sus huesos fue tan extremo que su estatura se redujo drásticamente. Pasó de medir 1,63 metros a apenas 1,37 metros, una pérdida de 26 centímetros en cuestión de meses . Durante este período, los síntomas se volvieron tan graves que Caroline tuvo que utilizar una silla de ruedas debido a la fatiga extrema y la confusión mental que experimentaba .

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos frágiles y más propensos a fracturarse. En el caso de Caroline, afectó directamente las vértebras de su columna, provocando el colapso y la compresión que resultaron en su pérdida de estatura .

El trasplante y la recuperación

Seis años después de recibir el trasplante de hígado, Caroline ha logrado estabilizar su salud. Tanto su función hepática como sus problemas oculares están bajo control médico. Además, ha recuperado parte de su altura perdida, llegando a medir 1,52 metros, aunque sin alcanzar su estatura original .

Su experiencia la ha convertido en una defensora de la concienciación sobre las enfermedades hepáticas raras. Su mensaje para quienes puedan estar atravesando situaciones similares es claro y poderoso: “Nunca te rindas. El cuerpo humano es asombroso” .

El desafío de las enfermedades raras

La historia de Caroline King refleja una realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), se estima que existen más de 6.000 enfermedades raras diferentes que afectan a aproximadamente 300 millones de personas en el planeta .

En el Reino Unido, el British Liver Trust, organización benéfica dedicada a las enfermedades hepáticas, señala que miles de personas padecen afecciones hepáticas poco comunes, muchas de las cuales pueden tardar años en diagnosticarse debido a la falta de concienciación y la limitada investigación disponible .

Pamela Healy, directora ejecutiva del British Liver Trust, enfatiza la necesidad de mejorar la atención a estos pacientes: “Con demasiada frecuencia, la falta de concienciación provoca un retraso en el diagnóstico y un acceso desigual a la atención especializada. Necesitamos una mayor comprensión, un diagnóstico más temprano y una inversión sostenida en investigación para garantizar que ninguna persona que viva con una enfermedad hepática rara se quede atrás” .

La importancia del diagnóstico temprano

Uno de los aspectos más complejos de las enfermedades hepáticas raras es que sus síntomas iniciales suelen ser inespecíficos o aparentemente no relacionados con el hígado. En el caso de Caroline, el primer indicio fue un problema ocular, un síntoma que pocas personas asociarían con una enfermedad hepática .

La ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), la fatiga extrema, la picazón persistente y la confusión mental son algunos de los signos que pueden indicar problemas hepáticos. Sin embargo, al ser síntomas que pueden atribuirse a otras condiciones más comunes, el diagnóstico suele retrasarse .

Un mensaje de concienciación

Caroline King ha decidido compartir su historia precisamente en el contexto del Día de las Enfermedades Raras, que se conmemora anualmente el último día de febrero. Su objetivo es sensibilizar sobre el impacto transformador que estas condiciones pueden tener en la vida de las personas y sus familias .

“En retrospectiva, todavía no puedo creer lo que pasó y que todavía esté aquí”, reflexiona Caroline, demostrando que incluso en las circunstancias más adversas, la esperanza y la determinación pueden abrir camino hacia la recuperación .

Su testimonio no solo visibiliza una enfermedad poco conocida, sino que también ofrece un mensaje de aliento a quienes enfrentan diagnósticos complejos: la ciencia médica avanza, los tratamientos existen y, como ella misma comprueba, el cuerpo humano tiene una capacidad asombrosa para recuperarse cuando se le brinda la oportunidad adecuada.