
Durante los cuatro días de la jornada de búsqueda organizada por colectivos y la Comisión de Búsqueda de Personas de la CDMX no se registraron hallazgos relacionados con los casos de personas no localizadas; madres buscadoras denuncian falta de apoyo institucional y condiciones precarias en las labores
Con palas, rastrillos, drones y la esperanza intacta, madres buscadoras de los colectivos Uniendo Esperanzas del Estado de México y Hasta Encontrarles CDMX, en coordinación con la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México (CBP), realizaron una jornada de búsqueda de cuatro días en el Río de los Remedios y el Cerro del Chiquihuite, puntos estratégicos en la zona metropolitana por los recurrentes hallazgos de restos humanos y su vinculación con casos de desaparición .
El objetivo principal era encontrar indicios sobre Diego Maximiliano, desaparecido en 2015 en el municipio de Ecatepec, así como de otras personas no localizadas cuyas familias mantienen viva la esperanza de saber su paradero . Sin embargo, al concluir los trabajos, la Comisión de Búsqueda informó que no se registraron hallazgos relacionados con personas desaparecidas; todos los elementos de interés localizados fueron analizados por servicios periciales y posteriormente descartados .
Participación y dimensiones de la búsqueda
De acuerdo con el informe oficial de la CBP, durante los cuatro días de labores participaron 476 personas, de las cuales 112 fueron familiares de personas desaparecidas y “solidarios” —como los colectivos denominan a las personas voluntarias que se suman a las jornadas—. También colaboraron ocho binomios caninos especializados en la detección de restos humanos .
En total se recorrieron 54 mil 989 metros cuadrados de terreno, equivalentes aproximadamente a ocho canchas de fútbol. Del total, 51 mil 738 metros cuadrados correspondieron al Cerro del Chiquihuite, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde las labores se realizaron del 17 al 19 de febrero, mientras que 3 mil 250 metros cuadrados fueron rastreados en el Río de los Remedios durante la última jornada, el 20 de febrero .
En esta última jornada se trabajó en conjunto con la Fiscalía General de la República (FGR) y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) en tareas de búsqueda de indicios y limpieza de la zona .
Metodología y tecnología aplicada
La Comisión de Búsqueda informó que cada jornada se realiza con una metodología estandarizada que combina tecnología de punta, trabajo multidisciplinario y atención al más mínimo detalle . El proceso contempla las siguientes fases :
- Reconocimiento previo del terreno: Antes de ingresar físicamente al área, se realizan sobrevuelos con drones y se revisan imágenes satelitales para mapear el terreno, identificar puntos de interés y planear rutas de acceso seguro. Esto permite orientar el trabajo de las brigadas con información visual precisa.
- Recorridos sistemáticos por cuadrante: Las brigadas avanzan sector por sector con referencias de posición mediante GPS. A través del servicio de conectividad satelital Starlink se garantiza la comunicación continua entre equipos, incluso en zonas sin cobertura de señal convencional.
- Preparación del terreno: Se realiza remoción de vegetación superficial y chaponeo para permitir el rastreo detallado de cada metro cuadrado.
- Rastreo y detección: Los equipos realizan rastreo de indicios y detección de alteraciones en tierra a menos de 0.5 metros entre cada persona buscadora, garantizando que ningún detalle pase desapercibido.
- Sondeo y excavación: En puntos de interés se realiza sondeo; cuando se requiere, se procede con excavación y cernido de tierra bajo supervisión técnica.
- Descarte especializado: Cada hallazgo es evaluado por binomios caninos K9 y observado por especialistas periciales para determinar su naturaleza y relevancia.
- Registro y documentación: Cada elemento relevante se documenta con precisión, incluyendo la ubicación georreferenciada, su condición y contexto .
Los instrumentos utilizados varían según el terreno y contexto. Se emplean distintos tipos de drones con cámaras térmicas, sensores lidar —dispositivo de teledetección activa que mide distancias emitiendo pulsos de luz láser— e incluso drones acuáticos para zonas con agua . También se recurre a sistemas de cartografía, plataformas geográficas y dispositivos GPS que transmiten información en tiempo real al puesto de mando instalado en el perímetro de la búsqueda .
Dependencias como la CBP, la Guardia Nacional, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y agrupamientos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, como peritos y la Fuerza de Tarea “Zorros”, participan con funciones específicas: resguardan la zona, apoyan con la operación de maquinaria, operan binomios caninos y documentan la búsqueda .
“Nosotras estamos aquí porque la delincuencia nos trajo”
Benita Ornelas Rivas, madre buscadora desde hace siete años, forma parte del colectivo Uniendo Esperanzas, fundado en el Estado de México y encabezado por Verónica Rosas Valenzuela. Ambas buscan a sus hijos desaparecidos en Ecatepec. En el caso de Benita, su hijo, Fernando Iván Ornelas Ornelas, desapareció en 2019 y, desde entonces, los indicios de su caso la han llevado a buscar en cerros, brechas y, sobre todo, en canales de aguas negras .
Benita asegura que, en el papel, la coordinación para llevar a cabo una búsqueda existe, pero en el terreno no siempre se cumple, pese al uso de tecnologías y la presencia de autoridades en las jornadas. “Nosotras estamos aquí porque la delincuencia nos trajo aquí. Ellos (las autoridades) están aquí porque es su trabajo”, expresa con firmeza .
La metodología no elimina la precariedad. “Hay días en los que no hay lo suficiente para efectuar una jornada”, explica Benita. Faltan trajes tyvek —los cuales son resistentes al agua y la abrasión, además de evitar la penetración bacteriana—, guantes y herramientas como palas y rastrillos. Aún así, la búsqueda continúa .
También carecen de insumos básicos como agua, suero y fruta, señalan otras madres buscadoras que durante la jornada pintan mandalas en el centro de mando como una forma de descanso y resistencia. “La mayoría de nuestros casos son de larga data y el cansancio se va acumulando. Por eso hoy que es el último día de la jornada descansamos un poco, cargar una pala bajo el sol con el fuerte olor de las aguas negras es muy pesado para nosotras”, explican .
La ausencia del Estado
Benita señala una ausencia más en la jornada: la del Estado. Reconoce el apoyo de las personas solidarias, pero cuestiona la falta de compromiso institucional. “Muchas veces vienen de espectadores”, dice Benita, y las demás madres buscadoras asienten y ríen con ella. “Si pides ayuda todos te dicen que están cuidando el perímetro de la búsqueda” .
Cuando no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad, la jornada se suspende. No solo por el riesgo físico, sino por el impacto emocional para las y los familiares. Sin embargo, detenerse también es doloroso, aseguran las madres buscadoras, pues cada búsqueda es una posibilidad de esclarecer sus casos .
“Desde su desaparición he promovido estas búsquedas, pero comúnmente me dicen que no hay personal, ni herramientas, ni permisos”, denuncia Benita. Y cuando se autorizan, duran poco. En noviembre de 2025, Benita obtuvo una búsqueda en vías y aguas negras del Estado de México, pero “a los dos días llegó Ferromex —consorcio ferroviario privado que opera el ferrocarril más grande del país– y nos dijo que no podíamos continuar con la jornada porque no se les avisó, entonces me di cuenta de que los oficios nunca se mandaron” .
Después de la suspensión de la búsqueda, las autoridades le ofrecieron a Benita una difusión de boletines con la ficha de búsqueda de su hijo. “Después de siete años, la difusión de boletines ya no basta. Y esto también les ha pasado a otras buscadoras, esto nos afecta a nosotras y directamente a las víctimas, quienes tienen derecho a ser buscadas”, demanda .
Para las madres buscadoras, la violencia no solo significa la desaparición de sus hijos e hijas, sino la falta de compromiso y de continuidad de las autoridades. “La espera desgasta, vas perdiendo la esperanza, hasta vieja te haces”, platican entre ellas mientras toman un respiro en la jornada .
El Río de los Remedios, un punto crítico
El Río de los Remedios, ubicado en la zona metropolitana entre la Ciudad de México y el Estado de México, se ha convertido en un perímetro común en las búsquedas de personas desaparecidas debido a las condiciones de abandono y la falta de vigilancia de autoridades. Colectivos de buscadores como Uniendo Esperanzas y Hasta Encontrarles han documentado reportes de personas desaparecidas vinculadas con este cauce, así como el hallazgo recurrente de restos humanos .
Antes de iniciar la búsqueda, las y los familiares, autoridades y solidarios se reúnen para orar por un buen día en el que esperan encontrar indicios relevantes para sus casos y que ninguna persona buscadora sufra algún accidente durante la jornada .
“Pedimos nuestras búsquedas según los indicios que hay y los puntos que nos dan las investigaciones de las autoridades”, explica Benita. “No se sale al campo sin información previa, por ello cada jornada depende de denuncias, reportes anónimos o datos acumulados durante años” .
Procedimiento ante hallazgos
Durante la jornada el tiempo se vuelve irregular: hay momentos de avance rápido y otros de espera absoluta. Si se localiza un objeto como una prenda de ropa, un zapato o un hueso, el equipo se detiene para registrar el hallazgo, se marca el punto con un GPS, se fotografía y se notifica al puesto de mando. Después del registro, especialistas determinan si se trata de restos humanos o de animales y si las prendas pueden ser parecidas a las que vestían las personas desaparecidas .
Incluso lo que no es considerado relevante queda asentado en los reportes, ya que quizá son objetos que no se relacionan con la búsqueda específica de la jornada, pero sí con otro caso, explican los peritos .
Para documentar los recorridos y hallazgos, la CBP cuenta con un equipo de geografía que trabaja a partir de la información generada por las y los buscadores. Una vez que concluye la jornada, esos datos —mapas, registros y reportes— se resguardan como parte de la investigación .
Resultados de la jornada
La Comisión de Búsqueda informó que durante estos cuatro días no se registraron hallazgos relacionados con personas no localizadas. Todos los elementos de interés fueron analizados por servicios periciales y descartados .
Mediante el uso de GPS se registraron las rutas, trayectorias y puntos de interés, con los cuales se elaboraron mapas que permiten visualizar de manera general qué zonas fueron recorridas y qué se encontró en la jornada. Los documentos se entregan a las autoridades correspondientes y se integran a los informes oficiales; en algunos casos, también se comparten con los colectivos que participan en las búsquedas .
A pesar de los resultados negativos, las autoridades remarcaron que la capital cuenta con equipos y recursos tecnológicos para adaptar la búsqueda a diferentes condiciones de terreno y responder de manera efectiva a nuevas emergencias .
Próximas jornadas
Bajo la consigna “los buscamos porque los amamos”, el colectivo Hasta Encontrarles Ciudad de México realizará otra jornada de búsqueda en el Cerro del Chiquihuite los próximos 17 y 18 de marzo, a la cual pueden asistir personas solidarias y familiares que deseen sumarse a la búsqueda de sus seres queridos .
Contexto nacional
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, México enfrenta una crisis de desapariciones que ha llevado a miles de familias a organizarse en colectivos de búsqueda en todo el país. Estas madres buscadoras, como Benita, se han convertido en el principal motor para localizar a sus seres queridos, ante la falta de resultados de las autoridades.
La tecnología, como los drones con sensores lidar que se han utilizado en Jalisco para la identificación de fosas clandestinas, representa una esperanza para optimizar los procesos de búsqueda . Sin embargo, como señalan las buscadoras, la tecnología no sustituye el compromiso institucional ni las condiciones dignas para realizar su labor.
En el Río de los Remedios, por ahora, no se encontró nada. Pero para las madres buscadoras, cada jornada es una posibilidad y la esperanza no se agota. Como ellas mismas dicen: seguirán buscando hasta encontrarles.
