
La dispersión del plaguicida malathión 1000, utilizado para combatir la mosca de la fruta en las huertas de mango, está causando graves daños a la producción apícola en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, afectando a unos 150 apicultores de la región y poniendo en riesgo la polinización de cultivos.
Adela Solar Hernández, vicepresidenta del Consejo de Vigilancia de la Unión Nacional de Apicultores, alertó sobre los efectos devastadores que este agroquímico está teniendo en las colonias de abejas de municipios como Chahuites, San Pedro Tapanatepec, Santo Domingo Zanatepec, San Francisco Ixhuatán y San Francisco del Mar .
“Llevamos años advirtiendo que ese agroquímico mata las abejas que viven alrededor de las huertas de mango”, señaló Solar Hernández, quien explicó que las abejas no solo producen miel —alrededor de 80 toneladas entre noviembre y febrero— sino que cumplen una función esencial en la polinización de los cultivos agrícolas de la zona .
La importancia de la polinización
Se estima que el 75 por ciento de los cultivos alimentarios de México dependen de la polinización realizada por las abejas, lo que convierte su preservación en un asunto de seguridad alimentaria . La apicultura en el Istmo no solo genera ingresos económicos y empleos, sino que también contribuye a la exportación de miel hacia el mercado europeo .
“¿Qué sucederá el día en que el uso indiscriminado de plaguicidas que en realidad envenenan el medio ambiente, contaminen nuestros ríos, maten a los peces del sistema lagunar Mar Muerto, y acaben con las abejas? ¿Cómo se producirán los alimentos sin polinización?”, cuestionó la vicepresidenta de la Unión Nacional de Apicultores .
El impacto del malathión en las abejas
El malathión es un insecticida organofosforado de amplio espectro que actúa inhibiendo la enzima acetilcolinesterasa en el sistema nervioso de los insectos, lo que provoca parálisis y muerte . Aunque ha sido utilizado desde la década de 1950 en aplicaciones agrícolas y programas de control de mosquitos, su toxicidad para las abejas ha sido ampliamente documentada .
Cuando las abejas se exponen al malathión, los efectos pueden ser tanto agudos como crónicos. La exposición aguda, incluso en una sola aplicación, puede provocar una disminución rápida en la fortaleza de la colonia, aumento en las tasas de mortalidad y, en casos extremos, el colapso completo de la colmena .
Los efectos crónicos, derivados de la exposición repetida o prolongada, pueden incluir el desarrollo de problemas reproductivos, sistemas inmunológicos comprometidos y una mayor susceptibilidad a enfermedades y parásitos . Las abejas expuestas también pueden experimentar desorientación, dificultad para navegar y problemas de comunicación dentro de la colonia, lo que afecta su capacidad para recolectar néctar y polen .
La experiencia de los apicultores
Los apicultores del Istmo han observado de primera mano estos efectos. “Cuando nuestras abejas salen a pecorear (recoger el néctar de las flores), muchas de ellas no regresan a sus colmenas porque mueren por la acción del malathión”, explicó Solar Hernández .
A pesar de contar con unos 150 apicultores en la región, la producción podría ser significativamente mayor si no fuera por la mortandad causada por el plaguicida. Actualmente, durante el cuatrimestre de noviembre a febrero, se producen alrededor de 80 toneladas de miel en los municipios mencionados .
Problemáticas adicionales
Además de la batalla contra el malathión, los apicultores del Istmo enfrentan otros desafíos. El cambio climático ha provocado vientos atípicos que tiran y secan las flores de mangos y otras especies de árboles, reduciendo las fuentes de néctar disponibles para las abejas .
También deben competir contra los introductores de jarabe que producen miel falsa, lo que afecta la cadena de comercialización y el precio justo del kilogramo de miel. Los acopiadores suelen pagar precios bajos a los productores, a pesar de la calidad del producto .
Alternativas y acciones solicitadas
Especialistas en manejo integrado de plagas han señalado que existen alternativas menos dañinas para el control de la mosca de la fruta. Entre ellas se encuentran el uso de productos como el spinosad, el trampeo masivo con atrayentes específicos, y la implementación de prácticas culturales como la limpieza de huertos y la recolección de frutos caídos .
El manejo integrado de plagas (MIP) implica un enfoque multifacético que considera todo el ecosistema en lugar de depender de una única solución química. Este tipo de estrategias pueden equilibrar la protección de los cultivos con la salud de las abejas y otros polinizadores .
Los apicultores han solicitado a las autoridades que se utilicen otros compuestos menos agresivos y que se refuercen las campañas de limpieza en los huertos como medida preventiva para evitar la presencia de la mosca de la fruta, en lugar de depender exclusivamente de la aplicación de plaguicidas altamente tóxicos .
El llamado de los apicultores
Solar Hernández hizo un llamado a las autoridades para que consideren el impacto ambiental de las prácticas actuales y adopten medidas que protejan tanto la producción de mango como la actividad apícola. La vicepresidenta del Consejo de Vigilancia de la Unión Nacional de Apicultores enfatizó que la polinización es un servicio ecológico esencial que no puede ser reemplazado fácilmente.
El equilibrio entre la producción agrícola y la preservación de los polinizadores es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de las actividades económicas en la región. La situación en el Istmo de Tehuantepec refleja una problemática más amplia que afecta a diversas regiones del país y del mundo, donde el uso de plaguicidas pone en riesgo a las poblaciones de abejas y, con ellas, a la producción de alimentos.
