Los más de 300 mineros artesanales que perdieron la vida el pasado sábado en el derrumbe de la mina de Gakombe, en Rubaya, forman parte de una cadena de suministro global que tiene como uno de sus principales destinos finales a Estados Unidos. El coltán extraído en condiciones inhumanas bajo control del grupo rebelde M23 es un mineral estratégico para la industria tecnológica, de defensa y energética estadounidense.

El contexto de la tragedia

Un nuevo derrumbe en la zona minera de Rubaya, ubicada en el noreste de la República Democrática del Congo, provocó la muerte de al menos 300 personas este sábado. El desastre se produjo tras intensas lluvias en la explotación minera de Gakombe, y afectó tanto a mineros artesanales como a familias que habitaban los alrededores, arrastrando a más de 40 familias .

El coordinador de la sociedad civil de Masisi, Telesphore Nitendike, confirmó la magnitud de la tragedia y advirtió sobre el riesgo permanente en la región, subrayando la falta de organización y la ausencia de equipos especializados en las labores de rescate, situación que agrava el saldo humano .

Este es el tercer hundimiento ocurrido en la mina de Rubaya en menos de dos meses. El 28 de enero, un colapso similar provocó la muerte de más de 400 mineros, y el 3 de marzo otro derrumbe mató a más de 200 personas, entre ellas unos 70 niños . En junio de 2025 fueron más de 700 los muertos en un incidente similar .

Control rebelde y explotación ilegal

El derrumbe ocurrió en una zona bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que opera con impunidad en la provincia de Kivu del Norte . La mina de Rubaya produce entre 115 y 125 toneladas de coltán al mes, y según Naciones Unidas, el M23 obtiene unos 800.000 dólares mensuales de la explotación de este mineral, extraído por mineros artesanales que trabajan en condiciones penosas .

El Gobierno congoleño denunció la existencia de un “sistema organizado de saqueo y explotación ilegal” de recursos naturales por parte del M23. Las autoridades nacionales habían clasificado la zona de Rubaya como “zona roja” e impuesto la prohibición de toda actividad de explotación por motivos de seguridad, antes de que los rebeldes tomaran control de este territorio .

El mineral es exportado a través de la vecina Ruanda, mezclado con el coltán ruandés, una anomalía que ha sido denunciada en numerosas instancias por el Gobierno congolés . Según los expertos de la ONU, el coltán se exporta posteriormente a los Emiratos Árabes Unidos o China, donde se procesa antes de venderse a Occidente .

El interés estratégico de Estados Unidos

El gobierno de la República Democrática del Congo ha incluido formalmente la mina de coltán de Rubaya —a pesar de estar bajo control del M23— en la lista de activos estratégicos ofrecidos a inversores estadounidenses como parte de un acuerdo de cooperación mineral firmado con Estados Unidos en diciembre de 2025 .

El 4 de diciembre de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump recibió en Washington a los presidentes Félix Tshisekedi, de la República Democrática del Congo, y Paul Kagame, de Ruanda, quienes firmaron un acuerdo de paz que busca poner fin a un conflicto de décadas, mientras abre sus importantes recursos minerales a Estados Unidos .

En la ceremonia, Trump anunció acuerdos bilaterales con ambos países africanos, en virtud de los cuales empresas estadounidenses tendrán acceso a los minerales críticos de la región. “Enviaremos algunas de las empresas estadounidenses más grandes y prestigiosas a los dos países”, declaró Trump .

El acuerdo estratégico, publicado íntegramente por el Departamento de Estado, establece que la RDC designará una lista inicial de activos minerales críticos como parte de una Reserva Estratégica de Activos (SAR), a la que las empresas estadounidenses tendrán acceso preferente . El documento reconoce explícitamente el interés de Estados Unidos en “construir cadenas de suministro seguras, confiables y duraderas para minerales críticos, salvaguardar su seguridad nacional, apoyar la reindustrialización y mantener la competitividad en sectores estratégicos como defensa, energía, tecnologías avanzadas e industrias automotrices” .

El coltán: un mineral crítico para la economía y defensa de EE.UU.

El coltán, abreviatura de columbita-tantalita, contiene tantalio y niobio, clasificados como materias primas críticas por Estados Unidos, la Unión Europea, China y Japón . Estos minerales se utilizan en teléfonos móviles, electrónica automotriz, motores de aeronaves, equipos militares y misiles .

En 2023, el Congo suministró el 40% del coltán mundial. La administración Trump, en una orden ejecutiva sobre la emergencia energética nacional, enfatizó la necesidad de asegurar el acceso a estos minerales, cruciales para la vida moderna y la defensa .

El tantalio que se extrae del coltán es crucial en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores portátiles y coches eléctricos y en el desarrollo de tecnología militar. El noreste del Congo alberga las principales minas del mundo, como la de Rubaya, lo que está detrás de un conflicto que dura ya tres décadas .

Se estima que Rubaya produce entre el 15% y el 30% del coltán mundial, y concentra entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de este mineral . Según diversas estimaciones, esta zona suministra una parte significativa del tantalio mundial .

La paradoja de la explotación

El ministro de Economía de la RDC, Daniel Mukoko Samba, declaró que el acuerdo con Estados Unidos tiene como objetivo “reemplazar la depredación de nuestros minerales por parte de ciertos países de la región, incluido Ruanda, por una explotación responsable, conforme a las reglas internacionales, en beneficio directo del pueblo congoleño” .

Sin embargo, el viceprimer ministro reconoció que “el desarrollo de sitios ubicados en zonas ocupadas depende de la retirada de las tropas ruandesas” . En una entrevista concedida a Jeune Afrique el pasado febrero, Mukoko aseguraba que era necesario “cortar el cordón que une a los grupos armados con la actividad de extracción ilegal” para que los inversores estadounidenses puedan acceder al coltán de Rubaya .

La inclusión de esta mina en la lista de 25 yacimientos facilitada por el Gobierno congolés a EE.UU. el pasado 5 de febrero supone abrir la puerta a una mayor implicación de Washington en un conflicto que dura 30 años y que el reciente acuerdo de paz auspiciado por Trump no ha conseguido poner fin .

Condiciones de trabajo inhumanas

Los mineros que trabajan en Rubaya no son empleados formales con contrato ni protección laboral. Se trata de mineros artesanales que excavan túneles manualmente, sin equipos de seguridad ni supervisión técnica, en condiciones extremadamente peligrosas .

Los túneles son excavados a mano por miles de mineros artesanales, a menudo sin equipo ni supervisión técnica. Los túneles resultantes son inestables y pueden derrumbarse en cualquier momento, especialmente durante la temporada de lluvias .

Según datos del Banco Mundial correspondientes a 2023, la minería artesanal en la RDC emplea a entre 1.5 y 2 millones de personas, incluidos menores de edad, y está asociada de forma recurrente a accidentes mortales, desplazamientos forzados y degradación ambiental, particularmente en zonas donde el Estado carece de control efectivo .

Un minero de Rubaya, Ibrahim Taluseke, confirmó a la agencia Associated Press tras el derrumbe del 3 de marzo que la cifra de muertos superaba los 200, y declaró: “Estamos asustados. Los propietarios de las minas no quieren que se sepa la cantidad exacta de fallecidos” .

El dilema de la cadena de suministro

La paradoja es que mientras el gobierno congoleño negocia con Estados Unidos el acceso a estos recursos, la mina de Rubaya permanece bajo control del M23, grupo rebelde respaldado por Ruanda que obtiene ingresos millonarios de la explotación ilegal del coltán.

Para Bahati Moïse, comerciante de coltán en Rubaya, la situación debe cambiar: “Todo el mundo sabe que nuestros minerales se utilizan para fabricar teléfonos. Y, sin embargo, observen nuestras vidas. No podemos seguir así” .

La comunidad internacional observa con preocupación el impacto humano y ambiental de la minería artesanal en una de las regiones más ricas y conflictivas de África. El desafío para las autoridades congoleñas y la comunidad internacional es garantizar la seguridad, la legalidad y la sostenibilidad en la cadena de suministro de recursos estratégicos .

Los mineros de Rubaya no trabajan “para” una empresa estadounidense concreta, pero forman parte de una cadena de suministro global cuyo destino final incluye, de manera significativa, a Estados Unidos. El tantalio que producen en condiciones de esclavitud moderna alimenta la industria tecnológica, de defensa y aeroespacial estadounidense, mientras los grupos rebeldes se benefician del control del territorio y las empresas internacionales compiten por acceder a estos recursos estratégicos.