
La campaña de bombardeos israelíes contra Líbano, iniciada el pasado 2 de marzo, ha dejado hasta este lunes un saldo de 486 víctimas mortales y 1.313 personas heridas, según el último balance del Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, organismo dependiente del Ministerio de Salud Pública. La ofensiva, que cumple una semana, ha provocado además el desplazamiento de más de 600.000 personas en el país.
El presidente libanés, Joseph Aoun, informó durante una reunión virtual con representantes de la Unión Europea que más de 600.000 ciudadanos se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a la violencia, y advirtió que muchos de los desplazados permanecen en las calles sin acceso a las necesidades más básicas .
Escalada de violencia en múltiples frentes
Desde hace una semana, Israel mantiene una intensa ofensiva aérea contra el sur y el este del territorio libanés, así como contra los suburbios del sur de Beirut. Los bombardeos han alcanzado zonas residenciales y civiles, agravando la crisis humanitaria. El sábado 7 de marzo, un ataque contra un hotel en el distrito costero de Raouche dejó cuatro muertos y diez heridos, mientras que la aviación israelí también atacó un edificio gubernamental en la localidad de Tebnine, causando víctimas mortales y daños materiales de consideración .
De acuerdo con informes de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el 7 de marzo murieron 41 personas en un solo operativo de las fuerzas israelíes en la localidad de Nabi Sheet, en el este de Líbano, que también dejó decenas de heridos . Las autoridades israelíes han emitido órdenes de desplazamiento forzado por tercera vez desde el inicio de la guerra, abarcando toda el área al sur del río Litani, así como por segunda ocasión para los suburbios del sur de Beirut .
Respuesta de Hezbolá
El grupo chií Hezbolá ha respondido a la ofensiva con ataques de diversa magnitud contra el norte de Israel. El sábado 7 de marzo, la organización lanzó alrededor de 100 cohetes y drones hacia territorio israelí, incluyendo objetivos militares y la refinería de petróleo de Haifa . Hezbolá emitió además una advertencia a los residentes de las localidades israelíes de Kiryat Shmona y Nahariya para que evacúen “inmediatamente” hacia el sur .
En un comunicado, el grupo indicó que sus combatientes atacaron los sistemas de radar del sistema de defensa aérea Iron Dome en el sitio de Kiryat Eliezer, descrito como la principal base de defensa aérea en la ciudad de Haifa, utilizando “cohetes de precisión”. Asimismo, informaron haber atacado la base Stella Maris, una instalación estratégica utilizada para monitoreo y vigilancia marítima en la costa norte de Israel .
Crisis humanitaria en aumento
La magnitud de la crisis humanitaria ha llevado a que casi 700.000 personas, incluidos alrededor de 200.000 niños, hayan sido forzadas a abandonar sus hogares en Líbano, según informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Esta cifra se suma a las decenas de miles que ya habían sido desplazadas en escaladas previas del conflicto .
El Ministerio de Salud Pública de Líbano reportó que, hasta el sábado 7 de marzo, se habían registrado 294 muertos y 1.023 heridos, pero el balance continuó aumentando durante el fin de semana hasta alcanzar las cifras actuales . Los ataques han causado una creciente cantidad de víctimas civiles, con mujeres y niños representando una proporción significativa de los afectados .
Naciones Unidas y sus agencias asociadas han intensificado sus esfuerzos para responder a la crisis. El coordinador especial de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, ha mantenido contacto con todos los actores involucrados en Líbano e Israel para instar a ambas partes a utilizar los canales diplomáticos existentes y evitar una mayor escalada .
Contexto regional y preocupación internacional
Esta escalada ocurre en el contexto de una confrontación más amplia entre Israel, Estados Unidos e Irán, aliado estratégico de Hezbolá. El conflicto se desencadenó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero y los posteriores ataques de represalia de las fuerzas iraníes .
La situación se produce poco más de un año después de que Líbano e Israel alcanzaran un alto el fuego en noviembre de 2024 para poner fin a otro enfrentamiento que se extendió desde octubre de 2023. Según el Consejo de Seguridad de la ONU, desde ese acuerdo, Israel había continuado realizando bombardeos y ataques de artillería casi a diario en territorio libanés, argumentando que buscaba evitar que Hezbolá reconstruyera sus capacidades .
La Unión Europea ha manifestado su preocupación por la “desproporcionada” respuesta israelí y ha exigido el cese inmediato de las operaciones, advirtiendo que “arrastran a Líbano y a su pueblo a una guerra que no es la suya”. La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, instó a respetar la soberanía libanesa y proteger a los civiles .
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su grave preocupación por la multiplicación de nuevos frentes y el creciente número de víctimas civiles, así como por el severo impacto humanitario en el bienestar de las personas en toda la región .
