Si se busca una experiencia diferente en contacto con la naturaleza, el Pueblo Mágico de Cuetzalan ofrece una de las opciones de hospedaje más llamativas del estado: las cabañas selváticas. Estos alojamientos se encuentran completamente integrados al paisaje montañoso de la Sierra Nororiental, permitiendo a los visitantes despertar entre la neblina, la vegetación y el sonido constante del agua que corre por ríos y cascadas cercanas.

Las cabañas están diseñadas para respetar el entorno natural sin sacrificar comodidad. Los precios para vivir esta experiencia pueden variar dependiendo del tipo de alojamiento y los servicios incluidos, pero generalmente oscilan entre los 1,200 y los 3,500 pesos por noche. Algunas opciones mantienen un estilo rústico con materiales tradicionales como madera y piedra, mientras que otras apuestan por el concepto de “glamping”, que combina la cercanía con la naturaleza con comodidades modernas como terrazas panorámicas, jacuzzis o ventanales con vista a la selva.

Aventura y cultura a la vuelta de la esquina

Hospedarse en estas cabañas no solo significa descansar en medio de un entorno natural privilegiado, sino también tener acceso cercano a varios de los principales atractivos de la región. Entre ellos se encuentra la zona arqueológica de Yohualichan, un importante sitio prehispánico asociado a la cultura totonaca que conserva pirámides y plazas ceremoniales.

Otro punto emblemático del destino es la parroquia de Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, conocida popularmente como la “Iglesia de los Jarritos” por la decoración de su torre. Además, en los alrededores se pueden visitar diversas pozas y cascadas de agua cristalina, como la famosa poza conocida como “Pata de Perro”, ideales para actividades de senderismo, fotografía y exploración.

La experiencia también incluye la riqueza gastronómica local. En los mercados y fondas tradicionales se pueden probar especialidades como los tlayoyos, elaborados con masa de maíz y rellenos de frijol o alberjón, así como el reconocido café de altura que se cultiva en la región. En conjunto, el destino se convierte en una alternativa ideal para quienes buscan desconectarse del ritmo de la ciudad y sumergirse en la cultura indígena, la biodiversidad y las tradiciones de uno de los rincones más representativos de Puebla.