La plataforma X, anteriormente conocida como Twitter, ha decidido ausentarse de las mesas de trabajo convocadas en México para combatir la violencia digital y el acoso hacia las mujeres. A pesar de los esfuerzos de diversas organizaciones civiles y autoridades locales para establecer mecanismos de moderación más estrictos, la empresa de Elon Musk no ha enviado representantes ni emitido posturas oficiales. Este vacío de comunicación deja en la incertidumbre a miles de usuarias que exigen protocolos claros de respuesta ante ataques sistemáticos y discursos de odio en la red social.

La falta de compromiso por parte de la gigante tecnológica ocurre en un momento crítico, donde la legislación mexicana busca actualizar las sanciones contra el ciberacoso y la difusión de contenido íntimo sin consentimiento. Activistas señalan que la política de “libertad de expresión absoluta” de Musk ha servido de escudo para que la plataforma evada sus responsabilidades sociales en el país. El desinterés por el diálogo institucional no solo complica la aplicación de la ley, sino que refuerza la percepción de una plataforma que prioriza el tráfico sobre la seguridad de sus comunidades.