La mezcla mexicana de exportación cerró en 90.13 dólares por barril, su nivel más alto desde febrero de 2022, mientras el peso y la Bolsa Mexicana de Valores registraron pérdidas por el contexto global y los gasolineros esperan estímulos fiscales para contener el impacto en los consumidores.

La mezcla mexicana de exportación cerró este jueves en 90.13 dólares por barril, su mayor nivel desde febrero de 2022, cuando inició la invasión rusa en Ucrania. El repunte de esta semana revive aquel escenario de escalada de precios, pues el conflicto en Irán ha disparado los precios globales del petróleo ante el temor a una interrupción del suministro en Medio Oriente.

El incremento representa para México un resultado ambiguo, porque aunque implica mayores ingresos por factura petrolera, también eleva las presiones inflacionarias sobre los hidrocarburos que el país importa, especialmente gasolinas.

El contexto global

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha generado una crisis energética de alcance mundial. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo, ha provocado una escalada en los precios del crudo a nivel internacional.

De acuerdo con analistas, la cotización del petróleo podría mantenerse elevada mientras persista la tensión en la región, lo que tendría implicaciones significativas para las economías dependientes de las importaciones de combustibles.

Impacto en los mercados mexicanos

El alza en el precio del petróleo tuvo efectos contrastantes en los mercados financieros mexicanos. Por un lado, la mezcla mexicana alcanzó máximos históricos recientes, pero por otro lado, el peso mexicano y la Bolsa de Valores anotaron pérdidas afectados por la volatilidad global.

La moneda mexicana registró una depreciación frente al dólar estadounidense, mientras que el principal índice bursátil del país retrocedió ante la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente y sus posibles repercusiones en la economía global.

Las aerolíneas y empresas del sector turístico fueron de las más afectadas en la jornada bursátil, dada su sensibilidad al precio del combustible, que representa uno de sus principales costos operativos.

Medidas gubernamentales

Ante el incremento en los precios de los combustibles, el gobierno federal ha anunciado que está preparado para utilizar el mecanismo del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como herramienta para amortiguar el impacto en los consumidores.

Este impuesto, que se aplica a la venta de gasolinas y diésel, puede ser ajustado por el gobierno para evitar que los aumentos en el precio internacional del petróleo se trasladen de manera directa al bolsillo de los mexicanos. Los estímulos fiscales consisten en reducir la cuota que se paga por este concepto, lo que permite contener el precio final al público.

Adicionalmente, el gobierno ha renovado el pacto con empresarios gasolineros para mantener un tope en el precio de la gasolina regular, como parte de las medidas para proteger la economía familiar ante la volatilidad internacional.

Presiones inflacionarias

El repunte en los precios del petróleo representa un desafío para el control de la inflación en México, que durante los últimos meses había mostrado señales de moderación. Los energéticos tienen un peso importante en el índice de precios al consumidor, por lo que incrementos sostenidos podrían traducirse en nuevas presiones inflacionarias.

Analistas económicos advierten que el encarecimiento de los combustibles podría tener un efecto dominó en otros precios de la economía, especialmente en el transporte de mercancías y alimentos, lo que eventualmente impactaría el bolsillo de los consumidores.

Perspectivas

Especialistas en el sector energético señalan que la duración del conflicto en Medio Oriente será determinante para la evolución de los precios del petróleo en los próximos meses. Un conflicto prolongado podría mantener los precios elevados, con las consecuencias económicas que ello implica para países importadores de combustibles como México.

Por ahora, el gobierno mantiene una postura de monitoreo constante y disposición a implementar medidas fiscales que mitiguen el impacto en la población, mientras las empresas del sector energético y los mercados financieros se ajustan a la nueva realidad geopolítica global.