
El virus del chikungunya se ha convertido en una de las enfermedades que más preocupa a la comunidad médica internacional. Transmitido por la picadura de los mosquitos Aedes aegypti (mosquito del dengue) y Aedes albopictus (mosquito tigre), este padecimiento ha registrado un aumento alarmante en la provincia de Cantón, China, donde se reportan más de 3 mil contagios semanales.
Para frenar la propagación, investigadores de la Universidad Sun Yat-sen impulsaron una estrategia inédita: liberar masivamente los llamados “mosquitos elefante”, una variedad que alcanza hasta 2 centímetros de longitud y que no pica a los humanos, pero devora las larvas de Aedes, consumiendo hasta 100 por ejemplar. Estas crías son producidas en “fábricas de mosquitos” que semanalmente liberan cientos de miles en distintas regiones del país.
Según la OPS, los síntomas del chikungunya aparecen entre 2 y 12 días después de la picadura, destacando fiebre, fuertes dolores articulares y musculares, dolor de cabeza y sarpullido. Aunque rara vez genera complicaciones graves, puede ser letal en niños y adultos mayores.
Actualmente, el tratamiento se limita a medicamentos antivirales, luego de que la FDA suspendiera la licencia de la vacuna Ixchiq en Estados Unidos por sus efectos adversos. Las autoridades sanitarias recomiendan ropa clara de manga larga y uso de repelente para reducir el riesgo de contagio
