La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoció que los uniformes escolares entregados a estudiantes no podrán mantenerse en buen estado durante dos años completos, como se había planteado originalmente. La dependencia explicó que el desgaste natural de las prendas debido al uso diario, el lavado frecuente y las condiciones propias de los materiales hacen inviable garantizar un periodo tan extenso de funcionalidad. En el caso de los morrales escolares, la durabilidad es todavía menor, lo que obliga a padres y tutores a considerar reposiciones anticipadas. Esta declaración se da luego de que numerosas familias reportaran que los uniformes y accesorios comienzan a mostrar signos de deterioro en meses, confirmando que la expectativa de dos años de uso no se cumple en la práctica. La SEP enfatizó que el programa busca ofrecer uniformes de calidad a toda la población estudiantil, pero reconoció que los materiales y la frecuencia de uso limitan su duración. Este reconocimiento abre la discusión sobre la necesidad de ajustar la calidad de los insumos escolares, equilibrando la inversión pública con la expectativa real de durabilidad, y plantea la posibilidad de revisar proveedores o materiales que ofrezcan mayor resistencia y funcionalidad para los alumnos.