
A pesar de ser uno de los principales productores de mandarina del país, Puebla se ha convertido en el estado donde esta fruta se vende más cara. Según datos recientes de Profeco, durante la última semana de septiembre el precio por kilogramo alcanzó hasta 89.90 pesos, una cifra que sorprende por su contraste con la alta disponibilidad local.
Especialistas señalan que los costos de transporte, el acopio y la falta de competencia entre intermediarios son factores que podrían explicar por qué la fruta es más costosa en el estado que la produce. En otras regiones con menor cosecha, los precios resultan considerablemente más bajos.
Esta situación ha generado inconformidad entre los consumidores, quienes consideran injusto pagar más por un producto originario de su propia entidad. En respuesta, Profeco anunció que incrementará la supervisión en los puntos de venta y revisará las cadenas de distribución para evitar posibles prácticas abusivas.
Analistas destacan que resolver esta paradoja requiere mejorar la logística local, fortalecer los mercados de productores y fomentar la venta directa. Con ello, Puebla podría aprovechar mejor su producción sin trasladar costos excesivos al consumidor final.
